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Dr. Stuart Jenkins en uno de los trabajos en terreno en la costa de la Región de Coquimbo.

Durante la semana recién pasada, el centro científico CEAZA tuvo de visita al Dr. Stuart Jenkins, ecólogo marino de la Universidad de Bangor (North Wales), quien trabaja como contraparte internacional del proyecto FONDECYT “Redundancia funcional y similitud límite: compensación regional y coexistencia en una zona de transición biogeográfica”. La iniciativa es liderada por el Dr. Moisés Aguilera.

Ambos comparten el interés por el estudio de la ecología de comunidades intermareales. Esos grupos de organismos como estrellas de mar, erizos, algas y otros que viven entre las rocas de la playa.

“Estos hábitats son útiles para los ecólogos para entender la interacción y la estructura de las poblaciones intermareales”, explica el científico.

Según Jenkins las diferencias entre los sistemas del norte del Reino Unido, donde el trabaja, y el de la costa de la Región de Coquimbo, se expresan en que, por ejemplo, en que en esa parte de Europa el régimen de exposición de las olas es distinto.

“Estuvimos en Punta de Talca y observamos que para el grupo chileno las olas estaban más bien bajas. Para mi fueron enormes, ya que acá la costa está abierta al Pacífico. En cambio, yo trabajo en el mar irlandés que está encerrado. Otra cosa diferente es que ustedes tienen un rango de mareas más pequeño, entre la alta y la baja de alrededor de 1 y 2 metros y medio. En el sistema donde yo trabajo la diferencia es de 6 y 10 metros”, explica.

El científico detalla que los animales se acostumbran a vivir con este tipo de progresión de mareas, donde están expuestos al oleaje por un par de horas y luego a la exposición al aire. También asegura que la diversidad de organismos es mayor acá, porque “crecen más rápido, producto de la surgencia” (aguas frías que emanan del fondo marino y que enriquecen con plancton las aguas superficiales).

Impacto de la investigación

Una de las preocupaciones de Jenkins y de gran parte de los científicos de hoy, es la repercusión que pueda tener el trabajo

En la foto el Dr. Jenkins (al centro) aparece acompañado, a su derecha del Dr. Moisés Aguilera, el Dr. Bernardo Broitman. A su izquierda el Dr. Nelson Valdivia y Andrés González del laboratorio Changolab de CEAZA.
En la foto el Dr. Jenkins (al centro) aparece acompañado, a su derecha del Dr. Moisés Aguilera, el Dr. Bernardo Broitman. A su izquierda el Dr. Nelson Valdivia y Andrés González del laboratorio Changolab de CEAZA.

científico en aspectos prácticos del quehacer de la sociedad. Este tema se hace más gravitante especialmente en el ámbito de la ciencia básica, que a veces pareciera más desconectada de la realidad que la llamada “ciencia aplicada”. El científico aborda este tema desde su área de trabajo.

“La ecología trata de entender como funcionan los sistemas. Informa a la ecología aplicada de cómo ocurre esto. Sin embargo, alguna ciencia pura puede utilizarse en forma práctica también, como es en el caso del cambio climático. En ese contexto, el estudio de intermareales rocosos es bastante útil y una manera fácil de conocer cómo el clima afecta el cambio y la distribución de animales y plantas. Por ejemplo, en el Reino Unido, este tipo de investigación ha sido muy útil para conocer cómo el rango de especies ha cambiado en el tiempo. Tenemos muy buenos registros, de los años cincuenta, por lo que podemos ver los rangos de extensión y contracciones, que se relacionan con cambios en las temperaturas del agua. También podemos ver los cambios en la abundancia de animales típicamente distribuidos en el hemisferio Norte”.

El investigador añade que, desde este punto de vista, la ecología también colabora en comprender cómo se adapta el sistema marino a aumentos de perturbaciones, como la acidificación de los mares.

Difusión científica

El Dr. Jenkins relata que en el Reino Unido, al igual que en Chile, uno de los aspectos que los científicos se plantean al buscar fuentes de financiamiento para sus proyectos (por ejemplo fuentes gubernamentales), es “cuál será el impacto de la investigación que realizará y cómo comunicará esa ciencia”, no solo a sus pares sino también a la sociedad.

“El Consejo de Investigación del Reino Unido insiste en este punto y el resto de los financistas ha incrementado este tipo de requisito. Creo que no podemos estar jugando nuestro rol sin dar a conocer los resultados a la sociedad. Tenemos que asegurarnos que esta información se conozca”.

Actualmente en uno de sus proyectos sobre invertebrados marinos, su grupo de trabajo está creando una página web para enseñar a la gente sobre este tema.

“En vez de hacer una página web científica, estamos poniendo conceptos de manera simple, entendible e informativa, apuntando a escolares. Combinado con eso, estamos apuntando a escuelas de North Wales. Y en vez de que nos visiten, los llevamos a la playa, les explicamos qué estamos haciendo y por qué, todo esto aparejado al momento de entretención que significa una salida a terreno”.

Asegura que no es algo fácil de hacer, porque muchas veces los profesores no tienen tiempo para dedicarle a este tipo de actividades. Pero cuando se producen la retroalimentación siempre es buena. “Los profesores nos cuentan sobre algunos de los niños que hablan sobre ir a la universidad para estudiar biología marina, eso hace que valga la pena este tipo de esfuerzos”, afirma.

Ciencia ciudadana

Jenkins considera que el estudio del intermareal es una excelente forma de mostrar el ambiente marino y de involucrar a la ciudadanía en el trabajo científico.

“Chile es un excelente ejemplo de la cantidad de muestreos que se pueden hacer a lo largo de la costa, puede ser una herramienta bastante potente de enseñanza y tener un alcance geográfico muy amplio”.

Pero también es consciente de que no siempre este tipo de ciencia es tan beneficioso para los investigadores, por la precisión que se necesita para tomar datos.

“Tenemos que ser los suficientemente inteligentes para que los datos que pedimos a la gente sean posibles de captar de forma simple. Por ejemplo, ‘La hora en que un evento ocurre durante un año’, ‘cuándo una determinada especie llega a un lugar para anidar’, etc. Esto es muy simple de hacer porque ‘ocurre o no’ y se puede registrar”, advierte.

Stuart Jenkins

El Dr. Jenkins es zoólogo de la Universidad de Cambridge y doctorado de la Universidad de Liverpool. Actualmente, ejerce como académico en ecología marina e investigador de la Escuela de Ciencias del Océano de la Universidad de Bangor. Su principal interés científico se centra en los ambientes rocosos intermareales y hábitats sedimentarios sublitorales.

Más información en http://goo.gl/oB61g1 y www.stuartjenkins.net

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