Carta abierta sobre el Concurso Fondecyt de Postdoctorado 2027: Un llamado a defender una ciencia diversa, descentralizada e internacional

Por medio de la presente, expresamos nuestra profunda preocupación respecto de los cambios introducidos en las bases del Concurso Fondecyt de Postdoctorado de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), particularmente en lo relativo a la priorización de áreas de investigación y las nuevas condiciones de elegibilidad para investigadores extranjeros.

Estas modificaciones alteran la naturaleza de un programa que históricamente ha promovido la incorporación y consolidación de investigadores jóvenes altamente calificados al sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación. 

Priorización de áreas: el riesgo para la diversidad disciplinaria e impacto regional

Chile necesita tanto ciencia aplicada, orientada a resolver sus desafíos urgentes, como ciencia básica, encargada de generar el conocimiento que sostendrá los avances científicos y tecnológicos del futuro. Asimismo, requiere fortalecer las ciencias sociales y las humanidades, fundamentales para comprender la complejidad de los problemas que enfrentamos, orientar las decisiones públicas y asegurar que el desarrollo científico y tecnológico responda a las necesidades, valores y aspiraciones de la sociedad chilena. 

No se trata de optar entre unas y otras, sino de fortalecerlas de manera equilibrada, articulada e interdisciplinaria.

Nos preocupa que la priorización temática propuesta reduzca significativamente las posibilidades de financiamiento para líneas de investigación en áreas como humanidades, ciencias sociales, artes y ciencias básicas (matemáticas, física teórica, entre otras). 

La investigación científica no puede evaluarse exclusivamente por su utilidad inmediata o correspondencia con prioridades productivas. El desarrollo científico requiere una visión de largo plazo y un ecosistema diverso donde todas las áreas del conocimiento puedan desarrollarse de manera complementaria.

FONDECYT es el instrumento de financiamiento científico más antiguo y uno de los más exitosos en el país, en términos de productividad y desarrollo de capacidades científicas. Puede considerarse como la base de la pirámide del desarrollo de la ciencia innovación y conocimiento, al ser abierto a todas las áreas del conocimiento. Por esta razón,  no debiera transformarse en un instrumento restrictivo para determinadas disciplinas o áreas de investigación. Más aún considerando que ANID y otras entidades del estado ya cuentan con instrumentos de financiamiento de ciencia, innovación y tecnología, en los que se priorizan necesidades del país (por ejemplo FONDAP, Anillos en áreas prioritarias, proyectos de Exploración, proyectos CORFO, FIA). 

Desde las regiones, esta priorización tiene implicancias particulares. Universidades y centros de investigación científica en Antofagasta, La Serena, Valdivia, Puerto Montt o Punta Arenas han desarrollado capacidades en áreas que no están contempladas entre las diez prioritarias —como ciencias sociales aplicadas a territorios específicos, humanidades vinculadas a patrimonio cultural regional, o artes tradicionales— y que contribuyen al desarrollo local e identidad regional.

La definición de prioridades nacionales puede ser legítima como política pública. Sin embargo, no debiera transformarse en un mecanismo que excluya estructuralmente disciplinas o impida que proyectos de excelencia compitan en igualdad de condiciones. 

Restricción a investigadores extranjeros: un freno al desarrollo de la ciencia nacional

Desde los principios de la república, Chile se ha nutrido de investigadores extranjeros para apoyar áreas del desarrollo científico carentes en nuestra realidad, siendo buenos ejemplos de esto, el trabajo de Claudio Gay, Ignacio Domeyko, Rodulfo Amando Philippi. Hoy más que nunca, la investigación contemporánea es, por naturaleza, internacional. La movilidad de investigadores y la formación de redes internacionales son fundamentales para fortalecer las capacidades científicas de cualquier país, especialmente en países como el nuestro, que enfrentan importantes desafíos ecológicos, tecnológicos y sociales, siendo unos de los instrumentos más efectivos para esto la movilidad de estudiantes y postdoctorantes. 

Para las regiones, la internacionalización es aún más crítica. Universidades y centros de investigación en regiones como Coquimbo (en áreas como por ejemplo, astronomía y estudio del clima en zonas áridas), Magallanes (en áreas como por ejemplo, ciencias polares), o el norte grande (en áreas como por ejemplo, minería) han atraído investigadores extranjeros que han generado nuevas líneas de investigación, colaboraciones, publicaciones y con ello nuevos polos de desarrollo científico. Restringir esta movilidad no sólo desincentiva la llegada y permanencia de investigadores altamente calificados, sino que también significa perder capacidades, proyectos, oportunidades de colaboración y parte del desarrollo científico que estas regiones han construido. 

Igualdad de oportunidades y evaluación por mérito

Nos preocupa que las nuevas condiciones puedan generar desigualdad entre investigadores que presenten proyectos de similar calidad científica, pero que pertenecen a áreas distintas o poseen diferentes situaciones de residencia.

Un sistema competitivo de financiamiento debe garantizar reglas claras, transparentes y previsibles, donde la evaluación se concentre principalmente en la excelencia y el potencial de las propuestas. ANID ya cuenta con instrumentos específicos para áreas estratégicas; no debiera ser necesario convertir un concurso transversal como el postdoctorado FONDECYT en un mecanismo de exclusión. 

Impacto en el sistema científico chileno

Las modificaciones planteadas pueden tener consecuencias que van más allá de una convocatoria específica. Sienta precedentes que podrían llegar a otros instrumentos como becas doctorales o convocatorias de FONDECYT de iniciación y regulares. Un sistema de investigación saludable requiere diversidad disciplinaria, competencia científica, renovación generacional e internacionalización.

Desde una perspectiva regional, el riesgo es que los recursos se concentren aún más en instituciones metropolitanas con mayor infraestructura, diversidad de líneas de investigación y redes consolidadas, dejando a la ciencia regional con menos posibilidades reales de competir, incluso en áreas prioritarias donde tienen capacidades instaladas. 

Asimismo, estas modificaciones pueden transmitir una señal contradictoria respecto del objetivo de posicionar a Chile como un país atractivo para investigadores internacionales. La comunidad científica internacional observa las condiciones de acceso, estabilidad y apertura de los sistemas nacionales de financiamiento al momento de decidir dónde desarrollar sus carreras. Siendo un ejemplo claro de esto los Observatorios Astronómicos internacionales instalados en el norte de Chile.

La ciencia es por naturaleza crítica y basada en evidencia. 

Se requiere abrir un proceso de diálogo y consulta con la comunidad científica antes de consolidar modificaciones que afectan sustantivamente el acceso a uno de los principales instrumentos de formación de investigadores en Chile, junto con publicar de manera transparente los fundamentos técnicos, científicos y de política pública que sustentan estas decisiones. 

Esta carta no cuestiona la necesidad de que Chile defina prioridades estratégicas. Reconocemos plenamente la importancia de contar con una política científica nacional. Nuestra preocupación radica en que dicha priorización no se transforme en una sustitución del principio de excelencia científica, ni en una barrera para la diversidad disciplinaria y la internacionalización. 

Chile necesita más ciencia, más investigadores y mayor capacidad para atraer talento, no menos. 

Una política científica de largo plazo debe combinar prioridades nacionales con apertura, diversidad, excelencia e internacionalización, considerando también las capacidades y necesidades de las regiones. 

Atentamente, investigadores e investigadoras del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA)