
La iniciativa, desarrollada en el marco del programa MAEX (Módulo Educativo Experimental), permitió a estudiantes de Río Hurtado aplicar el método científico a un cultivo de lechuga y generar información sobre alternativas para la recuperación de los suelos de sus propios territorios.
Con las manos en la tierra y aplicando conocimientos científicos, estudiantes del Liceo Bicentenario Jorge Iribarren Charlín de la comuna de Río Hurtado participaron en un experimento científico asociado al cultivo de lechuga.
La experiencia contempló la aplicación de distintos tratamientos al suelo: compost, guano, cubierta vegetal y el suelo de la parcela sin intervenir, con el propósito de evaluar cuál de estas alternativas presentaba mejores resultados para el desarrollo del cultivo.
El agrónomo de CEAZA, William Arancibia, quien ha guiado el proceso, explicó que los estudiantes aprendieron a desarrollar las distintas etapas de una investigación científica. “Trabajamos con el método científico y formulamos hipótesis, nos fijamos objetivos, materiales y métodos también para que conozcan cómo es trabajar con este método”, señaló.
Tras dar con un resultado tangible, los estudiantes realizaron la cosecha de las lechugas y recopilaron distintos parámetros morfológicos y de crecimiento, entre ellos el peso de las plantas y el perímetro de sus cabezas. Estos datos serán posteriormente organizados y analizados para comparar los resultados obtenidos bajo cada tratamiento y determinar cuál fue el más efectivo.
La experiencia también permitió abordar diversos aspectos relacionados con el manejo agrícola, “como el control de plagas y enfermedades, manejo de riego y del suelo y la observación que es bastante importante al momento de tener en cuenta en este cultivo”, describió Arancibia. A ello se sumó el seguimiento de variables agroclimáticas relevantes para el cultivo, como temperatura, humedad relativa y precipitaciones.
Para Paloma Núñez, del programa de Ciencia Participativa CEAZA, uno de los principales aportes de esta iniciativa es que los estudiantes no solo aprenden contenidos agrícolas, sino que también generan conocimiento desde sus propios territorios.
“Ellos han generado información valiosa de su territorio, donde van a poder utilizarla para comentar a otros agricultores locales entre los liceos agrícolas, y aportar al conocimiento científico local de estas comunas de Canela y Río Hurtado”, destacó.

Adaptación al cambio climático desde el territorio
La iniciativa también se está desarrollando en el Liceo Polivalente Padre José Herde Pholer, ubicado en la comuna de Canela, donde se han implementado experiencias de aprendizaje similares. Ambos establecimientos están replicando el método en sus propios territorios y parcelas, trabajando con las características particulares de los suelos de cada localidad.
De esta manera, el proceso busca que los estudiantes puedan recorrer el ciclo completo de una investigación: formular preguntas e hipótesis, realizar una experiencia, hacer seguimiento, registrar rigurosamente los datos, analizar los resultados y finalmente compartir sus conclusiones.
Tanto Río Hurtado como Canela “son comunas agrícolas de cordillera, que también necesitan de mejoras y adaptación para el cultivo, en este caso de la lechuga. Es importante la adaptación de la agricultura al cambio climático”, concluyó Paloma.


