El área meteorológica del CEAZA pronostica precipitaciones de baja intensidad acompañadas de probables tormentas eléctricas en la Región de Coquimbo el domingo 25 de enero, debido al paso de una vaguada en altura.
Cristian Muñoz, modelador estadístico del CEAZA detalló que “las precipitaciones partirían después del mediodía, y ocurrirían esporádicamente hasta la noche afectando principalmente al valle de la provincia de Choapa y sectores cordilleranos de las tres provincias, dejando hasta 1 cm de nieve sólo por encima de los 4500 m de altura y 1 mm de lluvia en Embalse La Laguna (provincia de Elqui), Tascadero (provincia de Limarí) y Casa del Canto (provincia de Choapa). Las tormentas eléctricas, en cambio, en la región ocurrirían principalmente hacia la cordillera de Los Andes esporádicamente durante todo el día”.
Se recomienda tomar las precauciones pertinentes y estar atentos a la evolución del pronóstico en la página www.ceazamet.cl
Columna científica : Vigilar el océano es proteger la salud pública
Autor: Dr. Carlos Olavarría. Director Ejecutivo del Centro Científico CEAZA
Las “mareas rojas”, como la ocurrida recientemente en Tongoy, ponen de manifiesto que se trata de eventos naturales de alto impacto, que afectan fuertemente a la pesca, la acuicultura y el turismo, y que representan un riesgo directo para la salud pública. Esto se debe a que las Floraciones Algales Nocivas (FAN) generan toxinas capaces de acumularse en organismos marinos y provocar intoxicaciones graves en la población.
La “marea roja” de Tongoy nos recuerda que estas floraciones no son hechos aislados. Existen antecedentes de la presencia histórica de microalgas potencialmente tóxicas en nuestras costas, lo que significa que el riesgo es permanente. Bajo determinadas condiciones ambientales, estos eventos pueden repetirse, y su frecuencia podría aumentar en un escenario de cambio climático.
Actualmente, el sistema de monitoreo vigente en Chile ha sido fundamental para proteger a la población, ya que permite detectar toxinas y activar cierres oportunos. Gracias a ello se han evitado brotes de intoxicación masiva. No obstante, este sistema es principalmente reactivo: actúa cuando el riesgo ya está presente. Desde el Centro Científico CEAZA, planteamos que ese enfoque ya no es suficiente para enfrentar un problema que tiene consecuencias directas sobre la salud de las personas.
La ciencia hoy cuenta con herramientas que permiten avanzar hacia sistemas de alerta temprana. En distintos países ya se utilizan sistemas que combinan monitoreo ambiental, imágenes satelitales y modelos computacionales para identificar condiciones que favorecen la generación de estos eventos, antes de que alcancen niveles de riesgo. Anticiparse no sólo protege la economía local, sino que entrega tranquilidad a la población y fortalece la prevención sanitaria.
Desde CEAZA creemos que sin información integrada y sostenida en el tiempo, seguimos expuestos a cerrar áreas cuando el daño ya está hecho y la actividad local se ve seriamente dañada. Invertir en una red regional de monitoreo oceanográfico es una medida sanitaria preventiva, comparable a cualquier sistema de vigilancia epidemiológica.
La variabilidad ambiental y el cambio climático, nos imponen este tipo de desafíos, frente a los cuales debemos adaptarnos uniendo todas las capacidades que tenemos a nuestro alcance: el monitoreo científico permanente, la toma de decisiones basada en evidencia y el trabajo coordinado entre instituciones, autoridades y comunidades. Anticiparnos a las floraciones algales nocivas es una responsabilidad con la salud pública y con el futuro de las actividades económicas que se desarrollan en nuestros territorios costeros.
Las Floraciones Algales Nocivas (FAN) son eventos naturales que pueden repetirse cuando se dan ciertas condiciones ambientales en el océano, por lo que resulta fundamental avanzar en un sistema de monitoreo capacidades predictivas, que permitan anticiparse algunos días o incluso semanas, lo que ayudaría a la acuicultura, la pesca, el turismo junto a las autoridades a prepararse y reducir impactos económicos y sociales.
La “marea roja” detectada en la bahía de Tongoy volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de la pesca y la acuicultura frente a las floraciones algales nocivas (FAN). Desde el Centro Científico CEAZA advierten que el desafío ya no es sólo reaccionar ante la presencia de toxinas, sino avanzar hacia sistemas de monitoreo y alerta temprana con capacidades predictivas, que permitan anticipar estos eventos y reducir sus impactos económicos, sociales y productivos en la Región de Coquimbo.
Con el propósito de comprender más sobre esta materia, entrevistamos a un grupo de especialistas del Centro Científico CEAZA, quienes coinciden en la necesidad de desarrollar investigación científica y monitoreo oceanográfico, para proteger actividades económicas fundamentales para la Región de Coquimbo y brindar una mayor tranquilidad a la población.
¿Podría volver a ocurrir una “marea roja” en Tongoy o en la Región de Coquimbo?
Dra. Linda Barranco, investigadora del Centro Científico CEAZA:
“Sí, es posible que este tipo de eventos vuelva a ocurrir. Las Floraciones Algales Nocivas (FAN) no son fenómenos aislados, sino procesos naturales que pueden repetirse cuando se dan ciertas condiciones ambientales. En el caso de la Región de Coquimbo y de la bahía de Tongoy, existen antecedentes científicos que muestran la presencia histórica de microalgas potencialmente tóxicas, como la Peudo-nitzschia. Esto significa que el sistema ya ha experimentado estos eventos y que, bajo condiciones favorables, podrían volver a presentarse.
Es importante aclarar que esto no implica que ocurran todo el tiempo ni de manera permanente, sino que forman parte de la dinámica natural del océano, que se está viendo afectada por la variabilidad climática y el cambio climático”.
¿Es posible realizar alertas tempranas de estos eventos?
Dra. Linda Barranco, investigadora del Centro Científico CEAZA:
“Sí, es posible avanzar hacia sistemas de alerta temprana para las Floraciones Algales Nocivas (FAN), y la ciencia ya cuenta con herramientas para ello. En distintos países se utilizan sistemas que combinan monitoreo ambiental, imágenes satelitales y modelos computacionales para identificar condiciones que favorecen la generación de estos eventos, antes de que alcancen niveles de riesgo.
En Chile, actualmente se cuenta con un sistema de monitoreo que permite detectar la presencia de toxinas y proteger la salud pública. Sin embargo, este sistema es principalmente reactivo. El desafío actual es complementar ese monitoreo con capacidades predictivas, que permitan anticiparse algunos días o semanas, lo que ayudaría a la acuicultura, a los pescadores y a las autoridades a prepararse y reducir impactos económicos y sociales”.
En relación al monitoreo de estos eventos ¿Qué recomendaciones se pueden dar desde la ciencia?
Dra. Linda Barranco, investigadora del Centro Científico CEAZA:
“Desde el punto de vista científico, la principal recomendación es fortalecer el monitoreo integrado y continuo del sistema costero, que considere no sólo la detección de toxinas, sino también las condiciones ambientales que favorecen estos eventos. Esto incluye: medir variables como la temperatura del mar, oxígeno disuelto, nutrientes y clorofila; mantener series de tiempo largas que permita identificar patrones y cambios; e integrar información oceanográfica, climática y biológica.
Desde el CEAZA, el aporte clave está en la experiencia que tenemos respecto al monitoreo ambiental de largo plazo, análisis de datos y compresión de la variabilidad climática regional. Este conocimiento es fundamental para avanzar hacia sistemas de alerta temprana adaptados a la realidad de la región que apoyen la toma de decisiones basadas en evidencia científica”.
¿Qué experiencias de monitoreo existen en otros lugares y que podrían replicarse en la Región de Coquimbo?
Dra. Linda Barranco, investigadora del Centro Científico CEAZA:
“Existen experiencias muy relevantes a nivel internacional. Por ejemplo, en Estados Unidos, la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) opera sistemas de monitoreo y pronósticos de Floraciones Algales Nocivas que combinan boyas oceanográficas, muestreos en terreno, datos satelitales y modelos predictivos. Estos sistemas generan boletines que apoyan a autoridades, acuicultores y comunidades costeras. Un caso destacado es el de California, donde se realizan pronósticos de corto plazo (1 a 3 días) sobre la probabilidad de estos eventos.
Estas experiencias nos muestran que se puede hacer, no se trata de copiar un modelo completo, sino de adaptar sus principios a las condiciones locales de nuestra región”.
En relación a la marea roja ¿Qué condiciones provocaron la “marea roja” de Tongoy?
Pilar Molina, encargada de Transferencia del Conocimiento del Centro Científico CEAZA:
“La literatura científica señala que el aumento de la temperatura superficial del mar, la elevada radiación solar, la disponibilidad de nutrientes, la estratificación de la columna de agua asociada a la baja intensidad del viento y otros cambios en las variables oceanográficas generan condiciones altamente favorables para la proliferación explosiva de microalgas. Estas floraciones algales pueden ser nocivas o no nocivas, dependiendo de las especies involucradas. En este caso, los análisis realizados identificaron a una microalga del género Pseudo-nitzschia, presente de forma natural en el ambiente marino, como la causante de esta Floración Algal Nociva (FAN) que resulta perjudicial debido a la producción de ácido domoico, una toxina responsable del síndrome conocido como Veneno Paralizante de Moluscos (VPM). Cabe destacar que este tipo de eventos oceanográficos naturales puede generar importantes problemas de salud pública, pero también pérdidas económicas en sectores como la pesca, la acuicultura y el turismo en localidades que viven del mar. No olvidemos que se espera que su frecuencia e intensidad aumenten en el tiempo, favorecidas por las condiciones ambientales asociadas al cambio climático”.
“Desde CEAZA observamos que durante el mes de diciembre se dieron simultáneamente todos los factores necesarios para el desarrollo de este bloom o afloramiento masivo. A esto se suma que, desde ese mismo período, la región se encuentra atravesando una ola de calor marina, caracterizada por un aumento sostenido de la temperatura del océano. Este aumento de temperatura, junto con la alta radiación solar registrada en las últimas semanas, favoreció no solo la proliferación de Pseudo-nitzschia, sino también de otras microalgas presentes en la bahía de Tongoy”.
¿Qué tipo de microalga formó esta floración algal nociva?
Dr. Víctor Aguilera, investigador del Centro Científico CEAZA :
“La microalga responsable de este evento de proliferación algal es una especie del género Pseudonitzchia, posiblemente P. australis. Esta es una diatomea formadora de cadena y también la hemos observado en el Archipiélago de Humboldt, aunque en baja abundancia y toxicidad. El trabajo reciente de Rosales et al. 2024 muestra un análisis de las proliferaciones algales observadas durante las últimas décadas en Tongoy y Guanaqueros. El estudio reporta una correlación con la condición ENOS (El Niño–Oscilación del Sur) imperante, y sugiere una relación entre el debilitamiento de la surgencia sumado al aumento de temperatura estival en la proliferación de P. australis”.
No obstante, los mecanismos directos no han sido estudiados, lo cual representa una oportunidad de fortalecer la resiliencia de las actividades socioeconómicas del borde costero de la región. Regiones en el sur de Chile donde la acuicultura forma parte relevante de la matriz económica, cuentan con mecanismos de observación y alerta temprana de estos eventos algales, de manera tal de minimizar los impactos negativos. Respecto a la proliferación observada en Tongoy las últimas semanas, conseguimos muestras de Tongoy y Guanaqueros para mediante pruebas moleculares establecer el tipo y toxicidad de la microalga”.
¿Existen otras microalgas responsables de floraciones algales masivas nocivas para la población y actividades productivas?
Dr. Víctor Aguilera, investigador del Centro Científico CEAZA :
”Sí, efectivamente hay otras microalgas presentes en las costas de la región con la capacidad de formar proliferaciones. Sobre todo dinoflagelados, como los del género Alexandrium y Dinophysis. Importante señalar que cuando se producen las proliferaciones o mareas rojas (o cafés), es sólo una especie que monopoliza el ambiente, muchas veces inhibiendo a otras especies mediante compuestos químicos. En CEAZA llevamos adelante un proyecto que evalúa el rol del ambiente en los cambios morfológicos y tóxicos de Pseudoniztchia
Los dinoflagelados de los géneros Dinophysis y pueden producir toxinas como el veneno diarreico y paralizante, respectivamente. Estas sustancias se acumulan en organismos filtradores donde se acumulan y los convierten en vectores de las toxinas hacia otros organismos incluyendo a los seres humanos. Las toxinas no son atípicas en las microalgas existiendo una variedad de compuestos químicos con distintas funciones. En cuanto a las sustancias producidas por las llamadas mareas rojas, podrían tener una doble funcionalidad. Primero alelopática inhibiendo a competidores, y control poblacional sobre organismos de grupos tróficos superiores”.
Pilar Molina, encargada de Transferencia del Conocimiento del Centro Científico CEAZA:
“Actualmente, la Región de Coquimbo cuenta con una cobertura de monitoreo oceanográfico físico, químico y biológico muy limitada y focalizada principalmente en la bahía de Tongoy, en respuesta al desarrollo de la industria acuícola. La estación de monitoreo físico/químico de CEAZA ubicada en la concesión marítima de Ostimar y el monitoreo exigido y asociado a la exportación de ostiones, (Programa Sanitario de Moluscos Bivalvos (PSMB)) solicitado a dicha empresa por el SERNAPESCA, es el único punto de monitoreo sistemático y operacional que existe en la Región. Si bien el PSMB permitió activar una alerta temprana y evitar impactos en la salud pública, durante el último evento de floración algal nociva o marea roja, la realidad es que más de 300 km de borde costero y cerca de 90 Áreas de Manejo de Recursos Bentónicos no cuentan con ningún tipo de monitoreo sistemático. Esta falta de información expone a comunidades costeras, ecosistemas y sectores productivos a riesgos crecientes, especialmente frente a eventos como las Floraciones Algales Nocivas o marea roja, cuya frecuencia e intensidad se espera que aumenten debido al cambio climático. En este escenario, avanzar hacia una red regional de monitoreo oceanográfico integrada, que incorpore mediciones fisicoquímicas continuas, monitoreo biológico, modelación, capacidades predictivas, todas estas son herramientas para el apoyo a la toma de decisiones y capacitar a los usuarios en el uso de ella, es una inversión estratégica para anticiparse a los impactos, fortalecer la toma de decisiones, proteger la salud pública y asegurar la sostenibilidad ambiental y económica del territorio costero de la Región de Coquimbo”.
Con el objetivo de profundizar en el estudio de la biodiversidad microbiana nativa y su potencial aplicación en sistemas agrícolas en condiciones de aridez, se desarrolló el taller “Biodiversidad microbiana nativa: del metagenoma a la función biológica II”, una instancia formativa que reunió a investigadores y estudiantes en torno al análisis avanzado de comunidades microbianas.
En el marco del Congreso Futuro, el investigador del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) y académico de la Universidad de La Serena, Dr. Marcelo Rivadeneira, participó como expositor presentando su investigación orientada a comprender los patrones y procesos que determinan la biodiversidad a escalas temporales ecológicas y evolutivas.
La versión regional del principal encuentro de divulgación científica de Latinoamérica se desarrollará el 13 de enero, con entrada gratuita y la participación de expositores internacionales y destacados investigadores locales.
El boletín climático del Centro Científico CEAZA correspondiente a septiembre informa una marcada disminución del agua equivalente de la nieve en la Región de Coquimbo, reflejando la persistencia del déficit hídrico que afecta a la zona por sexto año consecutivo.
El mes culminó con una cobertura nival de 1.848 km² distribuidos en las tres provincias de la región, una cifra significativamente menor a los 7.019 km² registrados a fines de agosto de este año.
Además, las estimaciones de agua equivalente -que representan la cantidad de agua contenida en la nieve- fueron mucho menores a las estimadas en la misma fecha del año 2024, y se mantienen por debajo de los valores climatológicos para el mes.
“Lo que mide el satélite es la cobertura de nieve, es decir, cuánta extensión de nieve hay sobre determinada área. Sin embargo, el satélite no mide el peso de la nieve, que es lo que finalmente da el contenido de agua”, explica el Dr. Cristian Muñoz, modelador estadístico de Geociencias de CEAZA.
Esta reducción implica que las reservas de agua almacenadas en forma sólida —es decir, en nieve— son menores a lo habitual, lo que podría impactar la disponibilidad de agua en los próximos meses, especialmente en primavera y verano, cuando esa nieve se derrite y alimenta ríos y embalses.
Caudales, embalses y déficit de precipitaciones
Según el informe del Centro Científico CEAZA, el sistema hidrológico regional atraviesa una situación muy delicada producto de las precipitaciones bajo lo normal registradas en los últimos años, lo que ha provocado bajos caudales por sexto año consecutivo.
La temporada actual, iniciada en abril, presenta “un 48% de los caudales históricos en Elqui, 52% en Limarí y 57% en Choapa. En paralelo, los niveles de agua embalsada continúan siendo bajos en la mayoría de las provincias: Elqui alcanza un 26% de su capacidad, Limarí un 15%, mientras que Choapa registra un 91%, siendo esta última la única provincia donde se observa una leve recuperación en los últimos meses”, indica el reporte.
Pese a ello, el agua embalsada regional aumentó levemente respecto de agosto, pasando de 20% a 22% de la capacidad total.
Durante septiembre, solo un sistema frontal aportó hasta 18 mm de precipitación en Choapa y 10 mm en Limarí, lo que no fue suficiente para revertir la condición de déficit. En promedio, la precipitación acumulada presenta un déficit de 22% en Elqui, 14% en Limarí y 4% en Choapa.
Proyecciones: La Niña y temperaturas contrastantes
Los modelos climáticos proyectan que, durante el trimestre octubre-noviembre-diciembre de 2025, la precipitación en la región se mantendrá por debajo o dentro del rango normal para la época, en concordancia con el establecimiento de una fase La Niña y el desarrollode la temporada seca.
Esta condición podría mantener el déficit de precipitaciones hacia fin de año, aunque “se prevé que durante octubre se active la Oscilación de Madden–Julian (MJO) en fase 1, lo que podría favorecer el paso de un nuevo sistema frontal hacia la zona central del país si las condiciones lo permiten”, explica el boletín.
“Cuando la MJO está activa en esa fase, es posible que se genere una onda que favorezca la llegada de un sistema frontal a la zona central. El hecho de que llegue o no, depende básicamente de si el frente se genera y si el anticiclón está más alejado de la costa, lo que se ve solo a los pocos días de que llegue el posible evento”, señala el Dr. Muñoz.
En cuanto a las temperaturas, se espera que la intensificación de los vientos del sur en la costa mantenga valores normales o bajo lo normal en el litoral, mientras que hacia los valles, precordillera y cordillera las temperaturas podrían estar por sobre el rango de lo normal para la época.
Durante la actividad, se presentó la colección de cuentos infantiles del CEAZA, que buscan acercar a niñas, niños y comunidades educativas a los ecosistemas y paisajes de la Región de Coquimbo a través de relatos ilustrados.
La encargada de Ciencia Participativa del CEAZA, Paloma Núñez, realizó un conversatorio para las estudiantes de Pedagogía en Educación Parvularia de la Universidad de La Serena, en el marco de la asignatura Didáctica del Lenguaje Verbal y Literatura Infantil, coordinada por la académica de la USerena, Rossana Godoy.
La instancia tuvo como objetivo profundizar en los conocimientos sobre la producción y escritura de cuentos infantiles.
“Lo que estamos haciendo es generar encuentros entre distintos especialistas para que compartan y conversen con las estudiantes, orientando los procesos de creación y conocimiento de temáticas claves abordadas desde la sustentabilidad, las ciencias y el buen vivir”, indicó Godoy.
La académica agregó que estas temáticas, centradas en el cuidado de las aguas, los mares, la Tierra y las relaciones humanas, permiten un aprendizaje más profundo sobre contenidos científicos y valores como el respeto por las diversidades y el medioambiente.
“En este contexto invitamos a Paloma Núñez a participar de una charla-conversatorio para compartir su vasta experiencia en la producción de cuentos infantiles. Su aporte fue muy valioso, tanto por su conocimiento científico como por el trabajo que ha realizado durante años creando material educativo y colaborando con distintas instituciones”, añadió.
Así fue como Paloma Núñez presentó la colección “Cuentos con Ciencia”, destacando el proceso de co-creación de algunos de los títulos de la colección, entre ellos “La roca Andesita y el agua milenaria” y “La Orquesta del Humedal”, ejemplos de cómo la literatura y el arte puede ser una herramienta para explorar el entorno natural, promover el respeto por la biodiversidad local y comunicar la ciencia. Todos los cuentos del CEAZA los encuentran en https://www.difuciencia.cl/productos-conciencia/cuentos-difuciencia/
“La línea de Cuentos con Ciencia es un material muy solicitado por educadoras y profesores de la región, porque permite presentar los ecosistemas y las especies locales de forma adaptada a los niveles párvulo y escolar. En su creación han participado educadoras de JUNJI, Integra y de la ULS, quienes aportan en aspectos como el formato, las ilustraciones y la manera de representar a las plantas y animales de nuestra región”, señaló Paloma.
La profesional destacó que el valor de esta línea editorial radica también en la participación de investigadores e investigadoras que conocen los ecosistemas de la zona, lo que asegura que la información transmitida sea validada por la ciencia.
Desde la Universidad de La Serena, en tanto, se proyecta que las estudiantes participantes del curso puedan crear su propia colección de cuentos infantiles, los cuales serán publicados y puestos a disposición de la comunidad gracias al apoyo del proyecto PROFIID de Rossana Godoy y la editorial ULS.
Aunque muchos asocian el desierto florido exclusivamente con la Región de Atacama, la ciencia indica que este fenómeno natural tiene un alcance más amplio y una definición que va más allá de los límites administrativos. Así lo explica la Dra. Alexandra Stoll, investigadora del Centro Científico CEAZA, quien aclara que el desierto florido no es un lugar específico, con limites administrativos claros, sino unfenómeno biológico que ocurre en zonas áridas cuando se dan condiciones excepcionales de humedad.
El desierto florido es un fenómeno natural que ocurre en zonas áridas, cuando se registran precipitaciones inusualmente altas para la región. Luego de algunas semanas, germina o brota una gran diversidad de plantas, desde semillas y bulbos, hasta arbustos, que florecen en un acotado periodo de tiempo. Esa explosión de vida es lo que se denomina desierto florido.
¿Presente en la Región de Coquimbo?
Si bien el núcleo del desierto florido se encuentra en la Región de Atacama, su extensión biológica abarca desde el sur de la región de Antofagasta hasta la Región de Coquimbo. En este territorio se distribuyen especies características del fenómeno, como la pata de guanaco, las añañucas y los suspiros, que pueden observarse en diversos puntos costeros y valles transversales. “Existen áreas del mismo tipo de vegetación en las regiones vecinas. Biológicamente, el fenómeno se extiende prácticamente del sur de la Región de Antofagasta hasta al menos el norte de la Región de Coquimbo”, precisa Alexandra Stoll, investigadora del Centro Científico CEAZA.
Científicos han investigado por décadas la distribución del desierto florido, pero los límites de este fenómeno siguen siendo difusos. Sí hay un gran consenso en que su núcleo se concentra entre Vallenar y Copiapó, aunque también se manifiesta hacia el norte y el sur con distintos grados de intensidad y en diversas formas. En sectores de la Región de Coquimbo, por ejemplo, es común observar floraciones mezcladas con arbustos o conformadas por distintas especies en un mismo lugar. Allí, a pesar de que el paisaje no es tan seco como el de Atacama, el fenómeno de floración corresponde a la misma dinámica ecológica: la respuesta de las semillas, bulbos y arbustos ante las lluvias dentro del ecosistema árido.
En el caso de la Región de Coquimbo, las floraciones se pueden apreciar especialmente en sectores como Caleta Hornos, Caleta San Pedro, Guanaqueros y Huentelauquén. Particularmente, las zonas costeras entre Caldera y Punta de Choros también son muy diversas en la floración de distintas especies. Además, es posible encontrar especies características del desierto florido en lugares más urbanos, como el Cerro Grande o en zonas periféricas de La Serena. La investigadora explica que el fenómeno se presenta de diversas formas y en distintos momentos de la temporada.
Guanaqueros, 2022.
“Depende un poco de lo que busco en el desierto florido. En la Región de Coquimbo, si busco un símil a las grandes extensiones que se ven en la Región de Atacama, tendría que ir a zonas de dunas, como las de Caleta San Pedro o Caleta Hornos, donde hay espacios más amplios para ver ese tipo de vegetación. Pero también puedo observar el desierto florido en su forma más arbustiva: por ejemplo, al subir el Cerro Grande se pueden ver los arbustos típicos de la zona en flor, combinados con especies como las añañucas, los suspiros o los cebollines”.
Un fenómeno cambiante
La científica señala que la floración puede variar cada vez que ocurre, dependiendo no solo de la cantidad de precipitaciones, sino también de las temperaturas nocturnas, que influyen en el desarrollo de las flores. Por eso, hay temporadas en que el paisaje se mantiene verde, pero la floración plena se retrasa. “Mientras las noches son frías, las plantas tienden a mantenerse verdes, esperando que suban las temperaturas para florecer. Por eso este año, por ejemplo, se ha visto más follaje que floración en algunas zonas”, comenta.
El peak del fenómeno suele producirse entre fines de septiembre y mediados de octubre, pero no deja de ser variable según las condiciones climáticas. Sin embargo, la investigadora invita a apreciar el proceso completo y no solo el periodo de máxima floración. Señala que durante el desarrollo del fenómeno se distinguen distintas etapas, ya que ciertas especies florecen al comienzo y luego son reemplazadas por otras, que surgen en fases posteriores. Generando una interesante rotación de especies durante el desarrollo del desierto florido.
“El desierto florido no es solo rosado. Tiene una enorme gama de colores: azules, amarillos, rojos, rosados pálidos. Además, no todas las flores florecen al mismo tiempo, así que hay todo un proceso de transformaciones. En una misma superficie, por ejemplo, ahora puedo ver añañucas amarillas, pero en un par de semanas más podría encontrarla cubierta de un rosado pálido, como el de las malvillas, o de un rosado más intenso, como el de las patas de guanaco” destaca Stoll.
De esta forma, más que un punto en el mapa, el desierto florido es un fenómeno biológico en el que se manifiesta la vida en condiciones de aridez, y cuyas especies recuerdan que la biodiversidad no entiende de fronteras administrativas.
Según el meteorólogo de CEAZA, Tomás Caballero, se pronostican temperaturas máximas por sobre lo normal para la época del año durante el día jueves 2 de octubre en valles interiores de la región de Coquimbo. “Localidades como Vicuña, Pisco Elqui, Monte Patria, Rapel y Salamanca podrían superar los 30°C durante la tarde de ese día”, indica.
Evento asociado al desarrollo de una vaguada costera y el paso de una dorsal en altura.
Se recomienda tomar las precauciones pertinentes y estar atentos a la evolución del pronóstico en la página www.ceazamet.cl
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