La incorporación de nuevas metodologías matemáticas busca mejorar la reconstrucción de datos oceanográficos y avanzar hacia herramientas que fortalezcan la investigación científica y la toma de decisiones en ámbitos como la pesca, la acuicultura y la gestión ambiental.
Comprender cómo evoluciona el océano costero y anticipar los cambios que pueden afectar a los ecosistemas marinos y las actividades productivas es uno de los principales desafíos de CEAZAMar, la unidad del Centro Científico CEAZA dedicada a observar y predecir las condiciones oceanográficas de la Región de Coquimbo.
El investigador de CEAZA Orlando Astudillo estudia la dinámica del sistema de surgencia de la corriente de Humboldt, uno de los ecosistemas marinos más productivos del planeta. Su trabajo combina observaciones en terreno, información satelital y modelación numérica para comprender cómo la interacción entre el océano y la atmósfera influye en procesos como El Niño, las olas de calor marinas y la productividad biológica.
Con el objetivo de fortalecer esta línea de investigación, CEAZAMar incorporó este año al estudiante de Matemáticas Aplicadas Matteo Faverio, del Institut Polytechnique de Paris, Francia, quien realizó una práctica enfocada en desarrollar herramientas de ciencia de datos para el análisis de registros oceanográficos.

El Dr. Orlando Astudillo, investigador de CEAZA junto a Matteo Faverio,
estudiante del Institut Polytechnique de Paris, Francia.
“Nos interesa evaluar metodologías que permitan completar los períodos con falta de mediciones en nuestras series de tiempo y, posteriormente, avanzar hacia la predicción de variables físicas y biológicas relevantes para el sistema costero”, explicó Astudillo.
Durante su práctica, Faverio desarrolló metodologías para reconstruir períodos sin observaciones en registros de clorofila y oxígeno de la plataforma oceanográfica de Tongoy, integrando datos de sensores, información meteorológica, productos satelitales y reanálisis. Además, diseñó un flujo de trabajo que podrá reutilizarse en otras variables y estaciones de monitoreo.
En la etapa final de su pasantía comenzó a desarrollar modelos para predecir la evolución regional de la clorofila, incorporando información sobre la dinámica de las corrientes marinas para representar de mejor manera el transporte de masas de agua.
“Quería realizar una práctica donde pudiera aplicar mi formación matemática a un problema científico concreto relacionado con el océano y el clima. CEAZA me pareció un lugar particularmente interesante porque combina investigación científica y necesidades reales del territorio”, señaló Faverio.




