Autor: Catalina Velasco Marambio (periodista CEAZA)

  • ¿Habrá desierto florido tras el temporal? Especialistas de CEAZA explican qué condiciones se necesitan

    ¿Habrá desierto florido tras el temporal? Especialistas de CEAZA explican qué condiciones se necesitan

    Una de las especies que se pueden apreciar durante el fenómeno: Lirio del campo, Alstroemeria (Alstroemeria magnifica).

    Las recientes precipitaciones en el norte de Chile vuelven a poner la atención sobre uno de los fenómenos naturales más llamativos del país. Aunque el agua es un factor fundamental, especialistas del Centro Científico CEAZA advierten que la aparición y magnitud del desierto florido dependen también de la temperatura, la radiación y las características del territorio.

    Durante buena parte del año, extensas zonas del norte de Chile parecen desprovistas de vegetación. Sin embargo, bajo esa superficie aparentemente árida existe una reserva de vida que puede permanecer durante años en estado de latencia, a la espera de las condiciones adecuadas para volver a crecer.

    Las recientes precipitaciones registradas en el norte del país plantean una pregunta que suele aparecer después de cada evento importante de lluvias: ¿habrá desierto florido?

    De acuerdo al climatólogo de CEAZA, Álvaro Salazar, la respuesta es que las condiciones actuales permiten hablar de una alta probabilidad de que el fenómeno se manifieste, y que su intensidad y extensión sería comparables a aquél año 1997.

    “Una cosa interesante es que tal vez algunos acostumbran a asociar El Niño con desierto florido y eso no necesariamente es así. Por ejemplo, de los nueve fenómenos de El Niño que se han registrado satelitalmente entre 1988 y el 2025, el 56% ha asegurado desierto florido en el área costera entre Punta de Choros y Huasco. Entonces, el desierto florido sí está asociado en alguna medida con El Niño por precipitaciones, pero también ocurre en años que pueden ser considerados como neutros”, explica.

    Por otro lado, la investigadora de CEAZA, Alexandra Stoll, señala que aunque el fenómeno se ha popularizado principalmente en la Región de Atacama, su distribución potencial es más amplia. 

    Detallando que “desde una perspectiva biogeográfica, puede presentarse aproximadamente desde el sur de Antofagasta hasta la Región de Coquimbo, donde también pueden aparecer parches de vegetación asociados al fenómeno. Incluso en ocasiones se ha presentado en la zona de Iquique y Tocopilla, cuando las precipitaciones ocasionalmente lo gatillan”.

    Un desierto que guarda vida bajo tierra

    “El desierto florido es un fenómeno natural que ocurre en las zonas áridas cuando durante el invierno se generan precipitaciones inusualmente altas. Esto permite que las plantas que han permanecido en estado de latencia, ya sea como semillas o como bulbos, germinen y emerjan formando las praderas de colores que conocemos”, describe Stoll.

    En este sentido, las especies que participan de este fenómeno han desarrollado distintas estrategias para sobrevivir a las condiciones extremas de aridez. Algunas son plantas anuales: germinan después de las lluvias, crecen rápidamente, florecen, producen semillas y completan su ciclo de vida en apenas unas cuantas semanas.

    Una segunda estrategia corresponde a las especies que desarrollan bulbos, estructuras subterráneas capaces de permanecer durante largos períodos sin agua.

    “En el caso de las plantas del desierto, el bulbo es una adaptación para evitar los períodos de falta de agua. Cuando ocurre una precipitación y el agua infiltra el suelo, puede activarse la germinación del bulbo. La planta emerge, desarrolla hojas y flores, produce semillas y luego vuelve a almacenar energía en el bulbo”, señala la investigadora.

    Esta estrategia permite que algunas especies puedan permanecer durante años bajo tierra y volver a florecer cuando se presentan nuevamente las condiciones necesarias.

    La lluvia es fundamental, pero no suficiente

    La cantidad de precipitaciones es una de las variables más importantes para que ocurra el fenómeno, pero no es la única.

    “Una de las variables más importantes es justamente la precipitación, pero la precipitación por sí misma no necesariamente asegura la intensidad y el establecimiento del desierto florido”, explica Salazar.

    La temperatura, la radiación solar y las características topográficas del territorio también influyen en la respuesta de la vegetación. Por eso, dos sectores que reciben cantidades similares de lluvia pueden presentar expresiones diferentes del fenómeno. 

    El climátogolo de CEAZA especifica que, en relación con la temperatura, en promedio el surgimiento del desierto florido baja la temperatura superficial en 0.53°C, lo que podría limitar el desecamiento y prolongar el verdor. En parte, el desierto florido puede mantenerse a sí mismo un poco más dado que mantiene condiciones más húmedas y frías sobre la atmósfera que está sobre él.

    Salazar estima que actualmente existe una alta probabilidad de que se produzca un desierto florido intenso, comparable a 1997.

    Un fenómeno que va más allá de las flores

    Para Stoll, una de las particularidades del desierto florido es precisamente la compleja estrategia que han desarrollado las especies para aprovechar períodos excepcionalmente favorables en un ambiente donde el agua es escasa durante gran parte del tiempo.

    El resultado es un fenómeno que transforma temporalmente el paisaje y que, al mismo tiempo, constituye una etapa fundamental para la reproducción de numerosas especies.

    Por ello, los especialistas hacen un llamado a observar el fenómeno sin intervenirlo. Una de las prácticas que más daño puede generar es cortar las flores para llevarlas a casa.

    “Estas no son flores de corte, se marchitan dentro de muy poco tiempo, dos o tres días a lo más y mueren. Quitan a las plantas que estuvieron perdurando mucho tiempo la opción de reproducirse y vivir más, porque cada flor que se corta es una que no puede producir semillas. Además, quita alimento para los insectos que utilizan esas flores”, explica Stoll.

  • Evolución del paisaje, cambio climático y Monte Verde: especialistas invitan en Concepción a simposio sobre Ciencias del Cuaternario

    Evolución del paisaje, cambio climático y Monte Verde: especialistas invitan en Concepción a simposio sobre Ciencias del Cuaternario

    El 2° Simposio Científico de la Sociedad Chilena de Ciencias del Cuaternario (SOCHICUA) se realizará entre el 6 y el 9 de octubre en la Universidad de Concepción. El encuentro reunirá a investigadores, profesionales y estudiantes en torno al estudio de los cambios ambientales, climáticos y sociales registrados durante el Cuaternario. 

    ¿Qué puede revelar el pasado sobre los cambios ambientales que experimenta actualmente el planeta? Esta es una de las preguntas que atraviesan las investigaciones de las Ciencias del Cuaternario y que estará presente en el 2° Simposio Científico de la Sociedad Chilena de Ciencias del Cuaternario (SOCHICUA 2026).

    Bajo el lema “Paisaje y registro del Cuaternario en Chile, integrando archivos, métodos y procesos”, la actividad busca fortalecer la discusión académica multidisciplinaria y la vinculación entre investigadores, profesionales y estudiantes interesados en la evolución ambiental, climática y social de la Tierra.

    El simposio se realizará entre el martes 6 y el viernes 9 de octubre, en dependencias de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía (FAUG) y del Centro EULA-Chile de la Universidad de Concepción. Previamente, el lunes 5 de octubre se desarrollarán cursos cortos y, como actividad asociada, el sábado 10 se contempla una salida a terreno a la Laguna del Laja y su entorno andino.

    Para los participantes, podrán presentar investigaciones mediante exposiciones orales y pósteres. Además, la instancia cuenta con un programa que contempla diversas sesiones temáticas y contribuciones científicas relacionadas con las Ciencias del Cuaternario y áreas afines:

    • Sesión 1 (S1): Presentaciones libres sobre temáticas del Cuaternario
    • Sesión 2 (S2): Incendios forestales en el Cuaternario: reconstrucciones paleoambientales, dinámicas del paisaje y gestión ambiental
    • Sesión 3 (S3): Intervalos cálidos y respuestas ambientales en el Hemisferio Sur durante el Cuaternario: una mirada desde Sudamérica y Antártica
    • Sesión 4 (S4): Procesos superficiales y evolución del paisaje en ambientes áridos y semiáridos.
    • Sesión 5 (S5): Evolución de la Criósfera Andina durante el Cuaternario
    • Sesión 6 (S6): Geoarqueología y arqueología preventiva: aportes desde la evaluación y el monitoreo ambiental
    • Sesión 7 (S7): Paleoceanografía del Pacífico Sur Oriental durante el Cuaternario: avances, brechas y desafíos frente al cambio climático
    • Sesión 8 (S8): Integración de proxies y simulaciones en reconstrucciones paleoclimáticas del Cuaternario: analizando brechas entre archivos y modelos

    A ello se sumará la participación del investigador internacional Dr. Martin Grosjean, de la Universidad de Berna, Suiza, quien ofrecerá la charla magistral “Novel imaging techniques in paleoscience (PaleoImaging): methods and applications”.

    Monte Verde: un debate que vuelve al centro de la discusión científica

    Uno de los momentos destacados del programa será el foro “Consenso, disenso y evidencia: cinco décadas de Monte Verde”, que reunirá a investigadores vinculados con el estudio del reconocido sitio arqueológico ubicado en las cercanías de Puerto Montt.

    El sitio ha tenido un papel relevante en la discusión sobre el poblamiento temprano de América debido a la antigüedad de sus registros humanos. Sin embargo, un artículo publicado este año en Science cuestionó la edad atribuida al sitio, generando nuevas respuestas y discusión dentro de la comunidad científica.

    De acuerdo con el investigador de CEAZA y presidente de SOCHICUA, Dr. Antonio Maldonado, la relevancia del debate radica precisamente en las consecuencias que tendría modificar la antigüedad propuesta para Monte Verde.

    “Cuestionar y llevar ese sitio a un sitio de 8.000 años, vuelve a desarmar todo lo anterior”, explica, aludiendo a las implicancias que tendría pasar de una antigüedad cercana a los 14.000 años a una mucho menor.

    Convocatoria abierta

    El plazo para el envío de resúmenes fue extendido hasta el lunes 31 de agosto, permitiendo a investigadores y estudiantes presentar trabajos para modalidad oral o póster. Las contribuciones deben corresponder a investigaciones originales relacionadas con las Ciencias del Cuaternario y áreas afines. Enlace para envío de resúmenes: https://forms.gle/zygtZo9JzZzKdGXi6 

    La inscripción al simposio contempla distintas categorías para investigadores y estudiantes, y quienes deseen participar pueden revisar los valores y completar sus datos mediante el formulario dispuesto por la organización: https://forms.gle/2joWwvh51i84ACVNA 

    Más información: SOCHICUA mantiene sus canales oficiales a través del correo cuaternario.chile@gmail.com y de Instagram @cuaternariochile.

  • Actualización: Se pronostican precipitaciones en la cordillera de la Región de Coquimbo entre el martes 25 y el jueves 27 de agosto

    Actualización: Se pronostican precipitaciones en la cordillera de la Región de Coquimbo entre el martes 25 y el jueves 27 de agosto

    Se pronostican precipitaciones en la Región de Coquimbo entre el martes 25 y el jueves 27 de agosto, concentrándose principalmente en sectores cordilleranos, asociados al paso de un sistema frontal.

    “En cordillera se esperan nevadas con acumulaciones que podrían alcanzar entre 40 y 70 cm durante el evento. En sectores precordilleranos y valles interiores se prevén chubascos de intensidad débil, con acumulaciones inferiores a 5 mm en las provincias del Elqui y Limarí, mientras que en la provincia del Choapa podrían alcanzar cerca 20 mm”, detalla el meteorólogo de CEAZA, Tomás Caballero.

    En sectores costeros y otros sectores de los valles se podrían registrar chubascos débiles y esporádicos, con acumulaciones del orden de 1 a 2 mm por día.

    El nivel de la isoterma 0 °C se ubicaría entre 2.700 y 3.700 m s. n. m., alcanzando valores relativamente altos para este tipo de eventos. Esta condición podría favorecer la ocurrencia de precipitaciones líquidas en algunos sectores cordilleranos donde habitualmente se registran nevadas.

    Las proyecciones podrían presentar cambios en su intensidad, distribución espacial y montos acumulados. Se recomienda tomar las precauciones pertinentes, especialmente en zonas cordilleranas por posibles remociones en masa y derretimiento del manto nival, y mantenerse atentos a la evolución del pronóstico en pronostico.ceazamet.cl o www.ceazamet.cl.

  • ACADES y CEAZA firman convenio de colaboración y realizan primera Mesa Técnica en la región de Atacama

    ACADES y CEAZA firman convenio de colaboración y realizan primera Mesa Técnica en la región de Atacama

    La Asociación Chilena de Desalación y Reúso (ACADES) y el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) firmaron un convenio para colaborar en el proyecto “Desalinización y Efectos en los Servicios Ecosistémicos Marinos” (DESEMAR-Coquimbo), financiado por el programa FRPD 2024 del Gobierno Regional de Coquimbo. La suscripción del acuerdo dio paso a la primera sesión de la Mesa Técnica del proyecto, instancia en la que se presentaron los resultados preliminares de la investigación.

    El acuerdo establece un caso de cooperación concreto: el acceso de CEAZA a un volumen mensual de salmuera proveniente de la Planta Desaladora de Nueva Atacama, material que se utilizará durante 12 meses para experimentar con organismos marinos y evaluar los efectos posteriores a su exposición replicando las condiciones de descargas en el medio marino.

    “Consideramos fundamental contribuir al avance del conocimiento científico entregando insumos como la salmuera para las investigaciones y, al mismo tiempo, velar porque los ensayos repliquen las condiciones reales del fondo marino. Contamos con abundante evidencia de que el impacto en ese ecosistema no es significativo, y confiamos en que este tipo de estudios permitirá evaluar y validar dichas condiciones”, señaló Alberto Kresse, Presidente de ACADES.

    Como parte del acuerdo se constituyó una Mesa Técnica integrada por representantes de CEAZA y ACADES, con participación de empresas socias como Antofagasta Minerals y Aguas Nuevas. Su rol es velar por las condiciones metodológicas del diseño experimental y asegurar que los ensayos sean representativos de la interacción real entre las descargas de salmuera y los organismos marinos de la zona. En la primera sesión, se conocieron los avances del proyecto DESEMAR, centrado en el territorio de Los Vilos, donde opera la planta desaladora de minera Los Pelambres.

    DESEMAR busca generar evidencia científica sobre los efectos físicos, químicos y biológicos de la descarga de salmuera en los ecosistemas marinos de la Región de Coquimbo. El proyecto, ejecutado por CEAZA en colaboración con la Universidad Católica del Norte, integra líneas de trabajo en oceanografía costera, bioensayos con especies como el loco, el erizo y el ostión, y el análisis de servicios ecosistémicos relevantes para la pesca artesanal.

    “Una de las cosas importantes de este convenio es que estamos reforzando la vinculación entre la ciencia y el ámbito productivo, en particular con las empresas generadoras de agua. Esta mesa de trabajo nos va a permitir compartir visiones y problemáticas, y afinar el tipo de preguntas que se requieren para mejorar el sistema de producción de agua. Así vamos generando confianzas que nos permitan seguir profundizando en las necesidades que existen y, eventualmente, potenciar futuros proyectos”, señaló Carlos Olavarría, Director Ejecutivo de CEAZA.

  • XLV Congreso de Ciencias del Mar: Nodo Océano destaca potencial científico del Archipiélago de Humboldt

    XLV Congreso de Ciencias del Mar: Nodo Océano destaca potencial científico del Archipiélago de Humboldt

    El evento permitió dar a conocer la ciencia que se despliega en el territorio, con énfasis en procesos oceanográficos y relevar su importancia para el desarrollo científico-tecnológico del país en torno a su zona costera.

    Con el segundo simposio titulado “Archipiélago de Humboldt, Laboratorio Natural”, el  Nodo Laboratorio Natural Océano Centro Norte (Nodo Océano), liderado por la Universidad Católica del Norte (UCN), y financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), estuvo presente en el XLV Congreso de Ciencias del Mar, realizado en la Universidad de Concepción, en Concepción, Chile.

    El evento, organizado por la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar (SCHCM) y la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas (FCNyO) de la Universidad de Concepción (UdeC) bajo el lema “Un Mar de Ciencia, Un Futuro en Común”, fue el espacio de encuentro para siete ponencias coordinadas por el Dr. Carlos Olavarría Barrera, director ejecutivo del Centro de Investigación en Zonas Áridas (CEAZA).

    Temáticas abordadas

    El simposio reunió perspectivas de diversas disciplinas como la Biogeoquímica, Geología Marina, Oceanografía Física, Cambio Climático, Oceanografía Marina y Meteorología, abarcando temáticas como el estudio del cañón submarino de la isla Chañaral, la ecología del zooplancton, ecología y conservación de cetáceos, relación entre procesos físicos y biodiversidad marina, procesos oceanográficos y productividad marina, entre otros tópicos.

    La Dra. Macarena Díaz Astudillo, investigadora postdoctoral de CEAZA y del Centro Copas Coastal, quien además expuso en la jornada, destacó la relevancia de las investigaciones dadas a conocer y su aporte para la transferencia de conocimientos a las comunidades para la toma de decisiones.

    “Creo que este es un trabajo del cual me enorgullece ser parte, porque articula muchas disciplinas de las ciencias del mar, así que es un ejemplo de lo que debiesen ser las ciencias interdisciplinarias y además aporta mucho al conocimiento local y a la transferencia de conocimiento a las comunidades y a la toma de decisiones”, señaló la investigadora de CEAZA y el Centro Copas Coastal.

    Mientras que, desde el público asistente al simposio, Krishna Zarricueta Oyanadel, investigadora del CEAZA, destacó las ponencias y sus enfoques. “Súper buen nivel de los expositores, enfocarlo más en el área oceanográfica que es la que puede sustentar todo lo relacionado a la vida, entender más estos procesos físicos del cañón, por parte de los representantes físicos me pareció súper bueno”, afirmó.

    Visión interdisciplinaria 

    El encuentro culminó con el desarrollo de un panel de discusión en torno al Archipiélago de Humboldt como Laboratorio Natural, instancia en la que se integraron las diversas visiones de las y los expertos. 

    En este sentido, la directora alterna del Nodo Océano, Dra. Verónica Molina Trincado, directora general del HUB Ambiental (UPLA) se refirió a la importancia de sostener una visión integrada e interdisciplinaria del Archipiélago de Humboldt. 

    “Es una mirada relevante para nosotros considerando la trayectoria y lo que se espera de un laboratorio natural, sobre todo priorizando líneas de investigación  que se requieren seguir reforzando y otras contribuciones que demuestran que este es realmente un laboratorio natural activo, donde también existen otras complejidades que son importantes de abordar”, afirmó la directora alterna de la iniciativa.

    Sobre el Nodo Laboratorio Natural Océano Centro Norte

    La iniciativa, liderada por la Universidad Católica del Norte (UCN) se desarrolla junto con la Universidad de Playa Ancha (UPLA), Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Universidad de Valparaíso (UV), Universidad de Atacama (UDA), el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), el  Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) y la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile (CONAPACH). Además, el proyecto forma parte de la Red de Laboratorios Naturales de Chile, financiada por la Agencia Nacional de Información y Desarrollo (ANID).

  • Actualización: Se esperan precipitaciones entre el 13 y 19 de agosto en Coquimbo y Atacama

    Actualización: Se esperan precipitaciones entre el 13 y 19 de agosto en Coquimbo y Atacama

    De acuerdo al área de meteorología de CEAZA, se pronostica “un período de inestabilidad atmosférica con precipitaciones en las regiones de Coquimbo y Atacama entre el jueves 13 y el miércoles 19 de agosto, asociado al paso sucesivo de una vaguada en altura, un sistema frontal y posteriormente una baja segregada”.

    Durante el jueves 13 y viernes 14 se mantendrían precipitaciones de intensidad variable principalmente en sectores cordilleranos y precordilleranos, mientras que en los valles interiores y sectores costeros se esperan precipitaciones débiles e intermitentes.

    Durante la noche del sábado 15 ingresaría un nuevo pulso de precipitaciones por la provincia del Choapa, el cual avanzaría hacia el norte durante las horas siguientes, afectando posteriormente las provincias del Limarí y Elqui y alcanzando de manera más debilitada el sector sur de la Región de Atacama.

    “El domingo 16 continuarían las precipitaciones de manera intermitente, principalmente en la Región de Coquimbo. Posteriormente, durante la mañana del lunes 17 ingresaría un nuevo pulso de mayor intensidad, con precipitaciones en ambas regiones que podrían mantenerse durante gran parte de la jornada”, destaca CEAZA.

    Durante el martes 18 se esperan nuevas precipitaciones principalmente durante la tarde en la Región de Atacama, las cuales también podrían alcanzar sectores cordilleranos y precordilleranos de la provincia del Elqui. La inestabilidad podría mantenerse hasta el miércoles 19, especialmente en sectores de mayor altitud.

    Durante este período se espera un descenso de la isoterma 0°C, ubicándose entre 2.200 y 2.700 m s. n. m. en la Región de Coquimbo y entre 2.500 y 3.000 m s. n. m. en la Región de Atacama, favoreciendo una mayor ocurrencia de precipitaciones en forma de nieve en sectores cordilleranos.

    Debido a la inestabilidad atmosférica y al carácter convectivo que podrían presentar algunos de estos pulsos, no se descarta la ocurrencia de tormentas eléctricas y precipitaciones localmente intensas. Asimismo, la distribución e intensidad de las precipitaciones podría presentar una alta variabilidad espacial, generando diferencias importantes incluso entre localidades cercanas.

    Se recomienda mantenerse atentos a la evolución del pronóstico en pronostico.ceazamet.cl y www.ceazamet.cl, y adoptar las precauciones pertinentes ante posibles precipitaciones intensas, actividad eléctrica y condiciones adversas en sectores cordilleranos.

  • Estudio de microfósiles de Tongoy revela aspectos inéditos de la formación del Sistema de la Corriente de Humboldt

    Estudio de microfósiles de Tongoy revela aspectos inéditos de la formación del Sistema de la Corriente de Humboldt

    La investigación, en la que participaron el Dr. Marcelo Rivadeneira, de la Universidad de La Serena y asociado a CEAZA, y el investigador de CEAZA, Pablo Oyanadel-Urbina, reconstruyó las condiciones del océano frente a Tongoy hace millones de años, revelando una alta productividad marina y nuevas claves sobre el cambio climático.

    Comprender cómo funcionaban los océanos hace millones de años puede ser clave para anticipar los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas marinos del futuro. Con ese objetivo, un equipo internacional de investigadores liderado por el Dr. Patrick Grunert, de la Universidad de Colonia (Alemania), reconstruyó las condiciones oceanográficas que existían hace entre 7,6 y 6 millones de años a partir de los sedimentos ricos en diatomeas de la Quebrada Las Salinas, ubicada en la Península de Tongoy, a unos 2,5 kilómetros de la actual línea de costa de la Región de Coquimbo.

    La investigación, en la que se analizaron sedimentos pertenecientes a la Formación Coquimbo, se desarrolló en el marco del proyecto CRC 1211 “Earth-evolution at the dry-limit”, financiado principalmente por la Deutsche Forschungsgemeinschaft (DFG), con apoyo de proyectos ANID/FONDECYT chilenos.

    El estudio reunió especialistas de la Universidad de Colonia, el GFZ Helmholtz Centre for Geosciences, la Universidad Austral de Chile, instituciones de España y Austria y la Universidad de La Serena, con contribuciones del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Äridas, CEAZA, contando con la participación del Dr. Marcelo Rivadeneira, del Centro de Investigación de Frontera de la USerena, y el paleontólogo Pablo Oyanadel-Urbina, investigador del Laboratorio de Paleobiología de CEAZA y gerente de Operaciones de Therium, empresa especializada en paleontología.

    Los resultados del estudio, publicados en la revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, revelan que hace millones de años, la costa de Tongoy ya albergaba un sistema marino con niveles de productividad comparables a los de las actuales zonas de surgencia más intensas del planeta.

    Con respecto a esto, el Dr. Rivadeneira señaló que “nuestro objetivo es hacer reconstrucciones paleoambientales y en este estudio nos adentramos en un sector de Tongoy, donde encontramos una capa de sedimentos marinos conocida como diatomitas, con una edad aproximada de entre 6 y 7 millones de años, lo que nos permite conocer cómo funcionaba el ecosistema marino de la corriente fría de Humboldt en ese entonces”.

    Según el investigador, la extraordinaria abundancia de diatomeas y de esporas del género Chaetoceros, organismos característicos de aguas frías y ricas en nutrientes, permitió reconstruir cómo el afloramiento costero fue fortaleciéndose de manera progresiva, sentando las bases de la productividad que hoy distingue al Sistema de Corriente de Humboldt.

    “La zona costera de la Provincia de Elqui, desde Tongoy hasta el Archipiélago de Humboldt, presenta afloramientos de sedimentos marinos de la llamada Formación Coquimbo, formación geológica que describió el mismo Charles Darwin, la que es extremadamente rica en fósiles, por lo que nos permite acceder a una ventana de tiempo de aproximadamente 11 millones de años hasta hace 2 millones de años antes del presente y encontrar pistas particulares sobre cómo funcionaban los ecosistemas marinos del pasado”, agregó.

    El Dr. Rivadeneira también explicó que “esperábamos encontrar una productividad primaria muy baja, porque hace millones de años se tenían condiciones más bien subtropicales, pero fue todo lo contrario, lo que nos dice que el sistema marino de Humboldt, estaba empezando a tener niveles de productividad muy altos, incluso aunque no estaba formado en un 100%”.

    Asimismo, el paleontólogo de CEAZA, Pablo Oyanadel, profundizó en el valor de los registros fósiles estudiados en Tongoy y en la información que estos pueden entregar, destacando que “las diatomeas y otros microfósiles son excelentes indicadores del ambiente marino, porque cada especie vive bajo condiciones específicas y requerimientos ecológicos específicos”.

    En línea con esto, el  gerente de Operaciones de Therium -empresa especializada en paleontología- aseguró que “con estos datos podemos estimar de manera conjunta la edad de los sedimentos y reconstruir cómo eran las condiciones del océano en el pasado, como la intensidad de la surgencia costera, la disponibilidad de nutrientes, la productividad biológica e incluso cambios en la temperatura y la cercanía a la costa”.

    Ahondando en los hallazgos de la investigación, Oyanadel sostuvo que “uno de los resultados más interesantes del estudio, demuestra que los depósitos diatomaceos de Tongoy se formaron en distintos momentos y no durante un solo evento. Esto permite reconstruir con mayor precisión la evolución de la paleo bahía de Tongoy y entender mejor cómo fueron cambiando las condiciones geológicas y oceanográficas a lo largo del tiempo”.

    El investigador también destacó que “ayuda a interpretar de manera más precisa la historia del Sistema de la Corriente de Humboldt y su influencia sobre la costa chilena durante el Neógeno”.

    “Este estudio permite tener una base sólida una vez que interpretemos los paleoambientes de los organismos y poder conocer de mejor manera la fauna del pasado de la antigua costa de las Regiones de Coquimbo y Atacama”, añadió. 

    En cuanto a la metodología utilizada para llevar a cabo esta investigación, Oyanadel detalló que “para este estudio fue necesario integrar de manera sistemática y de una sola vez la información de diatomeas, magnetoestratigrafía y sedimentología para construir una cronología sólida y entender cómo se relacionaban los distintos depósitos”.

    De acuerdo al experto, esto supuso un reto, ya que “los sedimentos marinos no siempre están depositados como capas únicas y continuas. Además, los estudios previos mostraban edades diferentes, dado que se utilizaban distintas metodologías y formas de muestreo y muchas localidades no estaban bien documentadas”.

    Mirar al pasado, para tener un mejor futuro

    Junto con aportar nuevos antecedentes sobre la evolución del Sistema de Corriente de Humboldt, los resultados de este estudio abren nuevas líneas de investigación y entregan herramientas para comprender cómo podrían responder los ecosistemas marinos en un escenario de cambio climático.

    En relación a esto, el Dr. Marcelo Rivadeneira recalcó que “esto tiene directa relación con los estudios de cambio climático global, ya que esta ventana de tiempo, de hace 6 a 7 millones de años, es vista por la comunidad científica como un buen análogo de las condiciones climáticas que ocurrirán en el futuro, en un mundo más cálido, ya que es una prueba de cómo funcionó el ecosistema en condiciones similares”.

    “Por eso es tan importante tener estas reconstrucciones, para saber si cuando se caliente el planeta y el océano, todavía sería tan productivo y aparentemente, la respuesta es que sí, por lo que eventualmente podríamos tener un sistema de Humboldt con condiciones más cálidas, pero aún con alta productividad”, enfatizó.

    Además de esto, el investigador de la USerena afirmó que “este estudio ilustra la utilidad de los microfósiles para dar pistas climáticas, y aunque nosotros nos centramos especialmente en los niveles de productividad, también se podrían estudiar los cambios en temperatura y otros aspectos de las condiciones paleoceanográficas que estaban imperando en ese momento”.

    “Este estudio es un primer peldaño de una escalera que tenemos que construir para saber exactamente en qué momento se activa este sistema hiper productivo de Humboldt. Por eso, necesitamos buscar otros sedimentos de distintas edades y evidencias para determinar si este sistema se originó hace 6, 7 o 10 millones de años”, insistió.

    Sumado a esto, el Dr. Rivadeneira relató que “este tipo de estudios forma parte de un gran programa de investigación de colaboración internacional, para reconstruir las condiciones ambientales y la paleobiodiversidad, con el fin de entender cómo funcionaba el ecosistema marino antes del hombre y en un escenario climático más parecido al escenario futuro”.

    “Uno de los temas que estamos investigando es si en esa época ya existían eventos de El Niño, ya que hay modelos climáticos que plantean que en un futuro con el océano más caliente, estos podrían ser más frecuentes o más intensos”, adelantó.

  • Tras el temporal: CEAZA analiza el megaevento de precipitaciones ocurrido entre el 16 y el 21 de julio

    Tras el temporal: CEAZA analiza el megaevento de precipitaciones ocurrido entre el 16 y el 21 de julio

    Análisis científico del megaevento de precipitación 16-21 julio 2026

    Autor: Dr. Cristian Muñoz, modelador estadístico de Geociencias del Centro Científico CEAZA

    Entre los días 16 y 21 de julio de 2026 ocurrió el megaevento de precipitación más importante en la región de Coquimbo en al menos los últimos 41 años. En las siguientes líneas se describe la dinámica del megaevento y su contexto de gran escala, así como algunos impactos asociados. 

    El contexto de escala sinóptica

    Los seis días consecutivos con precipitación en la región de Coquimbo tuvieron su origen en una seguidilla de sistemas frontales que llegaron a la región (Fig. 1). Estos sistemas frontales se formaron sobre el océano Pacífico suroriental, en una región donde existió una angosta franja con una importante diferencia de temperatura entre sus lados sur (aire frío) y norte (aire cálido). Tal diferencia de temperatura, exacerbada por el calentamiento en la banda tropical, estuvo asociada a viento muy intenso en la alta tropósfera (a unos 8 km de altura) conocido como la “corriente en chorro”, la cual separa los márgenes de aire frío y cálido, y que cruzó todo el Pacífico sur hasta sobre la costa del norte chico de Chile.

    Fig. 1: Situación sinóptica asociada al megaevento de precipitación en la región de Coquimbo, en donde se destacan los cuatro sistemas frontales que llegaron a la región junto con sus días de afectación y otros rasgos descritos en el texto. La imagen corresponde a las 08:00 hrs del jueves 16 de julio de 2026. La región de Coquimbo se destaca con el rectángulo verde. Adaptada desde carta sinóptica elaborada por la Dirección Meteorológica de Chile.

    A diferencia de los sistemas frontales que pasaron por Chile antes de este megaevento, la seguidilla de sistemas frontales no pasó por su trayectoria habitual hacia el sur de Chile. Esto se debió a que al oeste de la península Antártica se formó una zona persistente de alta presión atmosférica, denominada “bloqueo”, que permitió exacerbar aún más el contraste térmico con latitudes tropicales al transportar aire frío en su margen oriental y, por otro lado, desviar la trayectoria de las tormentas hacia el norte. Lo anterior, sumado a un Anticiclón subtropical debilitado y desplazado hacia afuera de la costa chilena, permitió que los sistemas frontales no tuvieran oposición para llegar a la región de Coquimbo.

    El contexto de gran escala: forzantes remotos

    La formación de este bloqueo obedeció a la propagación de una onda planetaria impulsada desde el oeste de Australia y que se propagó por altas latitudes (Fig. 2). Por otra parte, la convección profunda en la zona de la fase 8 de la Oscilación de Madden – Julian (MJO) perturbó la atmósfera y gatilló la propagación de otra onda la cual, superpuesta con la onda excitada en asociación a la convección profunda sobre el Pacífico central ecuatorial en respuesta a la temperatura superficial del mar muy por sobre el promedio como parte de la fase El Niño, favoreció el desarrollo de los sistemas frontales que terminaron llegando a la región y al resto de la zona central de Chile. Así, la propagación de estas ondas resultó en áreas de alta y baja presión atmosférica que se distribuyeron alternadamente en la tropósfera alta desde latitudes tropicales hacia altas latitudes, siendo así posible identificar los nodos asociados al bloqueo sobre el oeste de la península Antártica (alta presión) y al desarrollo de los sistemas frontales costa afuera de la zona central de Chile (baja presión).

    Fig. 2: Mapa de propagación de ondas planetarias que dieron origen al megaevento de precipitaciones en la región de Coquimbo. Tonos azulados indican áreas en donde estuvo favorecido el desarrollo de convección profunda, vinculados principalmente a una MJO en fase 8 y a la actual fase El Niño en el Pacífico central ecuatorial. Flechas indican la dirección de la propagación, alternando nodos de alta presión (A) y de baja presión (B) en la alta tropósfera, algunos de los cuales se asocian al bloqueo y al desarrollo de los sistemas frontales. Imagen adaptada desde la Agencia Meteorológica Japonesa (JMA).

    Adicionalmente, la actividad convectiva intensificada en la banda tropical ha permitido aumentar la cantidad de vapor de agua que es arrastrada por los sistemas frontales en su camino hacia la zona central de Chile, configurándose así la llegada de un “río atmosférico” de categoría 4 en el momento de llegar a la región, la que se asocia a un transporte de vapor de agua de tal magnitud y persistencia que, incluso tres días antes del inicio del megaevento, se pronosticaba que tenía el potencial de tener un alto impacto (Fig. 3). Efectivamente, este megaevento desarrollado bajo condiciones favorables a la precipitación en Chile central, se posiciona como el más importante en términos de acumulación en al menos los últimos 41 años (Fig. 4).

    Fig. 3: (Izquierda) Pronóstico de precipitación acumulada entre los días 14 y 20 de julio 2026 (sombreado) y máxima categoría de río atmosférico (RA) a lo largo de la costa (puntos coloreados). (Derecha) Evolución del nivel de la isoterma cero y del transporte de vapor de agua durante el megaevento en La Serena, identificando la temporalidad en la que RA alcanza la categoría 4. Figuras en base a simulación GFS inicializada a las 20:00 hrs del 13 de julio, elaboradas por el Instituto Argentino de Nivología y Glaciología (IANIGLA) .

    La llegada de este río atmosférico con una orientación principal desde norte a sur a lo largo de la costa favoreció que el nivel de la isoterma cero durante el megaevento se mantuviera por debajo de los 3000 m en la región, permitiendo así la acumulación de nieve en la cordillera.

    Fig. 4: (Izquierda) Histograma de probabilidad de ocurrencia de montos de precipitación acumulados en seis días en La Serena, destacando megaeventos más importantes. La línea roja representa ajuste según distribución Gamma. (Derecha) Probabilidad de no excedencia de montos de precipitación acumulados en seis días de acuerdo al ajuste. Diagramas elaborados a partir de precipitación diaria en el aeródromo de La Florida entre 1985 y 2025, registrada por la Dirección Meteorológica de Chile.  

    Los impactos del megaevento y proyección hacia el futuro

    Las precipitaciones asociadas a este megaevento han sido de tal magnitud que en varios puntos de la región la cantidad de agua caída durante estos seis días ha más que duplicado el total anual climatológico (es decir, el total anual promedio entre 1991 y 2020). Esto explica la activación de quebradas y daños en la infraestructura vial en respuesta a la precipitación sobre suelo semiárido que tras las primeras horas del megaevento ya se encontraba saturado. No obstante lo anterior, uno de los aspectos positivos de este megaevento fue la recarga de embalses, en cuanto la capacidad regional embalsada pasó desde 10% a principios de mes a 39%, dándose los mayores incrementos porcentuales en los embalses Recoleta (+90%), Cogotí (+68%) y Culimo (+65%). Estas cifras, sumadas a la cantidad de agua equivalente almacenada en la nieve caída, permiten dar un respiro a la actual sequía pensando en la próxima temporada seca. 

    Sin embargo, la desertificación de la región asociada al cambio climático es un proceso que se estima que continuará durante los próximos años, lo que, sumado a las proyecciones de que este tipo de megaeventos serían más frecuentes hacia el futuro, hace necesario mantenerse preparados para afrontar este tipo de amenazas y al mismo tiempo, continuar con la gestión cautelosa de los recursos hídricos.

  • Análisis de CEAZA retrata cómo las antiguas sociedades enfrentaron períodos de estrés ambiental en Chile

    Análisis de CEAZA retrata cómo las antiguas sociedades enfrentaron períodos de estrés ambiental en Chile

    Desierto de Atacama, Chile

    El Dr. Antonio Maldonado, investigador de CEAZA, explica sobre evidencias arqueológicas y paleoambientales de algunos puntos del país para comprender cómo las comunidades humanas respondieron a cambios climáticos ocurridos durante el Holoceno. Las conclusiones muestran que la adaptación fue una constante, pero también que tuvo límites.

    ¿Cómo respondían las antiguas sociedades cuando el clima cambiaba drásticamente? ¿Qué ocurría cuando la disponibilidad de agua disminuía o un territorio dejaba de ofrecer los recursos necesarios para subsistir? 

    Estas son algunas de las preguntas que aborda el artículo “The Impact of Paleoclimate Research and Historical Ecological Studies on South American Archaeology”, publicado en The Oxford Handbook of South American Archaeology.

    La investigación muestra que las variaciones climáticas han sido una constante durante el Holoceno, período que comenzó hace aproximadamente 11.700 años. A través del estudio de registros ambientales y arqueológicos en zonas como Los Vilos, el desierto de Atacama y la Patagonia, donde identificaron distintas estrategias de adaptación implementadas por las comunidades humanas frente a períodos prolongados de estrés ambiental.

    “Todos los casos muestran que existe resiliencia, pero solo hasta cierto punto. Hoy tenemos muchas más herramientas tecnológicas para mantenernos en los mismos lugares. Pero probablemente llegará un momento en que ya no serán suficientes. Hoy escuchamos mucho que la tecnología solucionará todos los problemas. ¿Hasta qué punto?”, señala Maldonado como una de las principales reflexiones en el tema.

    Dr. Antonio Maldonado

    Zona norte y períodos de aridez

    “Lo que muestra el registro ambiental comparado con el arqueológico es que llega un momento en que la estrategia deja de funcionar y hay que cambiar. Por ejemplo, en el desierto de Atacama se desarrolló agricultura en la Pampa del Tamarugal durante periodos de mayor humedad”, describe el especialista. 

    No era un periodo constantemente lluvioso; había variabilidad. Aun así lograron mantener esos sistemas. Cabe destacar, sin embargo, que durante el periodo de mayor aridez la Pampa del Tamarugal aparentemente quedó deshabitada, evidenciando que hay condiciones en que la humanidad está obligada a migrar.

    Según Maldonado, existe una memoria cultural. “Hace unos 150 años hubo un periodo un poco más húmedo y la gente volvió a ocupar esos espacios para sembrar. Hay relatos de familias que bajaban a instalarse nuevamente. Incluso existen sitios arqueológicos donde aparecen campos de cultivo mucho más recientes construidos sobre ocupaciones prehispánicas”, detalla.

    Por otro lado, en la costa de Los Vilos, durante períodos de mayor aridez los grupos cazadores-recolectores ampliaron sus áreas de movilidad, fortaleciendo sus vínculos con los valles interiores y la cordillera para diversificar la obtención de recursos.

    “Durante esos periodos se ve más conexión con los Andes y con los valles interiores. En periodos previos todo parece ocurrir pegado a la costa. Entonces, una posible hipótesis es que, en este periodo de estrés ambiental, las sociedades están complementando su vida y la obtención de recursos con relaciones hacia el interior. Quizás la costa ya no es suficiente para mantenerse y tienen que ampliar su rango de movilidad y su nicho”, explica.

    El caso de la Patagonia

    En la Patagonia también se registran modificaciones en los patrones de ocupación del territorio asociadas a cambios en el paisaje.

    “En el extremo sur vimos un caso un poco opuesto. En un momento en que hay una abertura del bosque, lo que indica el registro de polen fósil, las sociedades que viven en la estepa patagónica entran más hacia el oeste. No sabemos si la gente quería entrar más al oeste y abrió el bosque, o si el bosque se abrió por una condición natural y la gente aprovechó esa abertura”, indica Maldonado.

    En suma, estos casos muestran que las comunidades fueron capaces de ajustar sus estrategias frente a escenarios cambiantes, aunque esa resiliencia no era ilimitada. En este sentido, comprender cómo respondieron las antiguas sociedades frente al estrés ambiental permite poner en perspectiva los desafíos actuales y fortalecer la toma de decisiones en un contexto de creciente variabilidad climática.

  • Precipitaciones retornarían a Coquimbo y Atacama entre el martes 11 y el miércoles 12 de agosto

    Precipitaciones retornarían a Coquimbo y Atacama entre el martes 11 y el miércoles 12 de agosto

    El meteorólogo de CEAZA, Tomás Caballero, indica que “se pronostican precipitaciones en las regiones de Coquimbo y Atacama entre el martes 11 y el miércoles 12 de agosto, asociadas al paso de un núcleo frío en altura”.

    Las precipitaciones comenzarían durante la noche del martes 11 y se extenderían hasta las últimas horas del miércoles 12. Debido al carácter convectivo del evento, no se descarta la ocurrencia de tormentas eléctricas y descargas.

    Debido a que aún faltan varios días para el inicio del evento, las proyecciones podrían presentar cambios en cuanto a intensidad, duración, distribución espacial y montos acumulados. Por ello, se recomienda mantenerse atentos a la evolución del pronóstico en pronostico.ceazamet.cl o www.ceazamet.cl y adoptar las precauciones necesarias ante la posibilidad de precipitaciones localmente intensas y actividad eléctrica.

    Revisa a continuación los montos por localidad: