Autor: Catalina Velasco Marambio (periodista CEAZA)

  • Tras el temporal: CEAZA analiza el megaevento de precipitaciones ocurrido entre el 16 y el 21 de julio

    Tras el temporal: CEAZA analiza el megaevento de precipitaciones ocurrido entre el 16 y el 21 de julio

    Análisis científico del megaevento de precipitación 16-21 julio 2026

    Autor: Dr. Cristian Muñoz, modelador estadístico de Geociencias del Centro Científico CEAZA

    Entre los días 16 y 21 de julio de 2026 ocurrió el megaevento de precipitación más importante en la región de Coquimbo en al menos los últimos 41 años. En las siguientes líneas se describe la dinámica del megaevento y su contexto de gran escala, así como algunos impactos asociados. 

    El contexto de escala sinóptica

    Los seis días consecutivos con precipitación en la región de Coquimbo tuvieron su origen en una seguidilla de sistemas frontales que llegaron a la región (Fig. 1). Estos sistemas frontales se formaron sobre el océano Pacífico suroriental, en una región donde existió una angosta franja con una importante diferencia de temperatura entre sus lados sur (aire frío) y norte (aire cálido). Tal diferencia de temperatura, exacerbada por el calentamiento en la banda tropical, estuvo asociada a viento muy intenso en la alta tropósfera (a unos 8 km de altura) conocido como la “corriente en chorro”, la cual separa los márgenes de aire frío y cálido, y que cruzó todo el Pacífico sur hasta sobre la costa del norte chico de Chile.

    Fig. 1: Situación sinóptica asociada al megaevento de precipitación en la región de Coquimbo, en donde se destacan los cuatro sistemas frontales que llegaron a la región junto con sus días de afectación y otros rasgos descritos en el texto. La imagen corresponde a las 08:00 hrs del jueves 16 de julio de 2026. La región de Coquimbo se destaca con el rectángulo verde. Adaptada desde carta sinóptica elaborada por la Dirección Meteorológica de Chile.

    A diferencia de los sistemas frontales que pasaron por Chile antes de este megaevento, la seguidilla de sistemas frontales no pasó por su trayectoria habitual hacia el sur de Chile. Esto se debió a que al oeste de la península Antártica se formó una zona persistente de alta presión atmosférica, denominada “bloqueo”, que permitió exacerbar aún más el contraste térmico con latitudes tropicales al transportar aire frío en su margen oriental y, por otro lado, desviar la trayectoria de las tormentas hacia el norte. Lo anterior, sumado a un Anticiclón subtropical debilitado y desplazado hacia afuera de la costa chilena, permitió que los sistemas frontales no tuvieran oposición para llegar a la región de Coquimbo.

    El contexto de gran escala: forzantes remotos

    La formación de este bloqueo obedeció a la propagación de una onda planetaria impulsada desde el oeste de Australia y que se propagó por altas latitudes (Fig. 2). Por otra parte, la convección profunda en la zona de la fase 8 de la Oscilación de Madden – Julian (MJO) perturbó la atmósfera y gatilló la propagación de otra onda la cual, superpuesta con la onda excitada en asociación a la convección profunda sobre el Pacífico central ecuatorial en respuesta a la temperatura superficial del mar muy por sobre el promedio como parte de la fase El Niño, favoreció el desarrollo de los sistemas frontales que terminaron llegando a la región y al resto de la zona central de Chile. Así, la propagación de estas ondas resultó en áreas de alta y baja presión atmosférica que se distribuyeron alternadamente en la tropósfera alta desde latitudes tropicales hacia altas latitudes, siendo así posible identificar los nodos asociados al bloqueo sobre el oeste de la península Antártica (alta presión) y al desarrollo de los sistemas frontales costa afuera de la zona central de Chile (baja presión).

    Fig. 2: Mapa de propagación de ondas planetarias que dieron origen al megaevento de precipitaciones en la región de Coquimbo. Tonos azulados indican áreas en donde estuvo favorecido el desarrollo de convección profunda, vinculados principalmente a una MJO en fase 8 y a la actual fase El Niño en el Pacífico central ecuatorial. Flechas indican la dirección de la propagación, alternando nodos de alta presión (A) y de baja presión (B) en la alta tropósfera, algunos de los cuales se asocian al bloqueo y al desarrollo de los sistemas frontales. Imagen adaptada desde la Agencia Meteorológica Japonesa (JMA).

    Adicionalmente, la actividad convectiva intensificada en la banda tropical ha permitido aumentar la cantidad de vapor de agua que es arrastrada por los sistemas frontales en su camino hacia la zona central de Chile, configurándose así la llegada de un “río atmosférico” de categoría 4 en el momento de llegar a la región, la que se asocia a un transporte de vapor de agua de tal magnitud y persistencia que, incluso tres días antes del inicio del megaevento, se pronosticaba que tenía el potencial de tener un alto impacto (Fig. 3). Efectivamente, este megaevento desarrollado bajo condiciones favorables a la precipitación en Chile central, se posiciona como el más importante en términos de acumulación en al menos los últimos 41 años (Fig. 4).

    Fig. 3: (Izquierda) Pronóstico de precipitación acumulada entre los días 14 y 20 de julio 2026 (sombreado) y máxima categoría de río atmosférico (RA) a lo largo de la costa (puntos coloreados). (Derecha) Evolución del nivel de la isoterma cero y del transporte de vapor de agua durante el megaevento en La Serena, identificando la temporalidad en la que RA alcanza la categoría 4. Figuras en base a simulación GFS inicializada a las 20:00 hrs del 13 de julio, elaboradas por el Instituto Argentino de Nivología y Glaciología (IANIGLA) .

    La llegada de este río atmosférico con una orientación principal desde norte a sur a lo largo de la costa favoreció que el nivel de la isoterma cero durante el megaevento se mantuviera por debajo de los 3000 m en la región, permitiendo así la acumulación de nieve en la cordillera.

    Fig. 4: (Izquierda) Histograma de probabilidad de ocurrencia de montos de precipitación acumulados en seis días en La Serena, destacando megaeventos más importantes. La línea roja representa ajuste según distribución Gamma. (Derecha) Probabilidad de no excedencia de montos de precipitación acumulados en seis días de acuerdo al ajuste. Diagramas elaborados a partir de precipitación diaria en el aeródromo de La Florida entre 1985 y 2025, registrada por la Dirección Meteorológica de Chile.  

    Los impactos del megaevento y proyección hacia el futuro

    Las precipitaciones asociadas a este megaevento han sido de tal magnitud que en varios puntos de la región la cantidad de agua caída durante estos seis días ha más que duplicado el total anual climatológico (es decir, el total anual promedio entre 1991 y 2020). Esto explica la activación de quebradas y daños en la infraestructura vial en respuesta a la precipitación sobre suelo semiárido que tras las primeras horas del megaevento ya se encontraba saturado. No obstante lo anterior, uno de los aspectos positivos de este megaevento fue la recarga de embalses, en cuanto la capacidad regional embalsada pasó desde 10% a principios de mes a 39%, dándose los mayores incrementos porcentuales en los embalses Recoleta (+90%), Cogotí (+68%) y Culimo (+65%). Estas cifras, sumadas a la cantidad de agua equivalente almacenada en la nieve caída, permiten dar un respiro a la actual sequía pensando en la próxima temporada seca. 

    Sin embargo, la desertificación de la región asociada al cambio climático es un proceso que se estima que continuará durante los próximos años, lo que, sumado a las proyecciones de que este tipo de megaeventos serían más frecuentes hacia el futuro, hace necesario mantenerse preparados para afrontar este tipo de amenazas y al mismo tiempo, continuar con la gestión cautelosa de los recursos hídricos.

  • Análisis de CEAZA retrata cómo las antiguas sociedades enfrentaron períodos de estrés ambiental en Chile

    Análisis de CEAZA retrata cómo las antiguas sociedades enfrentaron períodos de estrés ambiental en Chile

    Desierto de Atacama, Chile

    El Dr. Antonio Maldonado, investigador de CEAZA, explica sobre evidencias arqueológicas y paleoambientales de algunos puntos del país para comprender cómo las comunidades humanas respondieron a cambios climáticos ocurridos durante el Holoceno. Las conclusiones muestran que la adaptación fue una constante, pero también que tuvo límites.

    ¿Cómo respondían las antiguas sociedades cuando el clima cambiaba drásticamente? ¿Qué ocurría cuando la disponibilidad de agua disminuía o un territorio dejaba de ofrecer los recursos necesarios para subsistir? 

    Estas son algunas de las preguntas que aborda el artículo “The Impact of Paleoclimate Research and Historical Ecological Studies on South American Archaeology”, publicado en The Oxford Handbook of South American Archaeology.

    La investigación muestra que las variaciones climáticas han sido una constante durante el Holoceno, período que comenzó hace aproximadamente 11.700 años. A través del estudio de registros ambientales y arqueológicos en zonas como Los Vilos, el desierto de Atacama y la Patagonia, donde identificaron distintas estrategias de adaptación implementadas por las comunidades humanas frente a períodos prolongados de estrés ambiental.

    “Todos los casos muestran que existe resiliencia, pero solo hasta cierto punto. Hoy tenemos muchas más herramientas tecnológicas para mantenernos en los mismos lugares. Pero probablemente llegará un momento en que ya no serán suficientes. Hoy escuchamos mucho que la tecnología solucionará todos los problemas. ¿Hasta qué punto?”, señala Maldonado como una de las principales reflexiones en el tema.

    Dr. Antonio Maldonado

    Zona norte y períodos de aridez

    “Lo que muestra el registro ambiental comparado con el arqueológico es que llega un momento en que la estrategia deja de funcionar y hay que cambiar. Por ejemplo, en el desierto de Atacama se desarrolló agricultura en la Pampa del Tamarugal durante periodos de mayor humedad”, describe el especialista. 

    No era un periodo constantemente lluvioso; había variabilidad. Aun así lograron mantener esos sistemas. Cabe destacar, sin embargo, que durante el periodo de mayor aridez la Pampa del Tamarugal aparentemente quedó deshabitada, evidenciando que hay condiciones en que la humanidad está obligada a migrar.

    Según Maldonado, existe una memoria cultural. “Hace unos 150 años hubo un periodo un poco más húmedo y la gente volvió a ocupar esos espacios para sembrar. Hay relatos de familias que bajaban a instalarse nuevamente. Incluso existen sitios arqueológicos donde aparecen campos de cultivo mucho más recientes construidos sobre ocupaciones prehispánicas”, detalla.

    Por otro lado, en la costa de Los Vilos, durante períodos de mayor aridez los grupos cazadores-recolectores ampliaron sus áreas de movilidad, fortaleciendo sus vínculos con los valles interiores y la cordillera para diversificar la obtención de recursos.

    “Durante esos periodos se ve más conexión con los Andes y con los valles interiores. En periodos previos todo parece ocurrir pegado a la costa. Entonces, una posible hipótesis es que, en este periodo de estrés ambiental, las sociedades están complementando su vida y la obtención de recursos con relaciones hacia el interior. Quizás la costa ya no es suficiente para mantenerse y tienen que ampliar su rango de movilidad y su nicho”, explica.

    El caso de la Patagonia

    En la Patagonia también se registran modificaciones en los patrones de ocupación del territorio asociadas a cambios en el paisaje.

    “En el extremo sur vimos un caso un poco opuesto. En un momento en que hay una abertura del bosque, lo que indica el registro de polen fósil, las sociedades que viven en la estepa patagónica entran más hacia el oeste. No sabemos si la gente quería entrar más al oeste y abrió el bosque, o si el bosque se abrió por una condición natural y la gente aprovechó esa abertura”, indica Maldonado.

    En suma, estos casos muestran que las comunidades fueron capaces de ajustar sus estrategias frente a escenarios cambiantes, aunque esa resiliencia no era ilimitada. En este sentido, comprender cómo respondieron las antiguas sociedades frente al estrés ambiental permite poner en perspectiva los desafíos actuales y fortalecer la toma de decisiones en un contexto de creciente variabilidad climática.

  • Precipitaciones retornarían a Coquimbo y Atacama entre el martes 11 y el miércoles 12 de agosto

    Precipitaciones retornarían a Coquimbo y Atacama entre el martes 11 y el miércoles 12 de agosto

    El meteorólogo de CEAZA, Tomás Caballero, indica que “se pronostican precipitaciones en las regiones de Coquimbo y Atacama entre el martes 11 y el miércoles 12 de agosto, asociadas al paso de un núcleo frío en altura”.

    Las precipitaciones comenzarían durante la noche del martes 11 y se extenderían hasta las últimas horas del miércoles 12. Debido al carácter convectivo del evento, no se descarta la ocurrencia de tormentas eléctricas y descargas.

    Debido a que aún faltan varios días para el inicio del evento, las proyecciones podrían presentar cambios en cuanto a intensidad, duración, distribución espacial y montos acumulados. Por ello, se recomienda mantenerse atentos a la evolución del pronóstico en pronostico.ceazamet.cl o www.ceazamet.cl y adoptar las precauciones necesarias ante la posibilidad de precipitaciones localmente intensas y actividad eléctrica.

    Revisa a continuación los montos por localidad:

  • Columna científica: Las sociedades siempre se han adaptado al cambio climático, pero esa adaptación tiene límites

    Columna científica: Las sociedades siempre se han adaptado al cambio climático, pero esa adaptación tiene límites

    Por el Dr. Antonio Maldonado, investigador del Centro Científico CEAZA

    Mientras observamos ríos crecidos, embalses recuperándose y cerros nuevamente verdes, es fácil pensar que el agua ha regresado para quedarse. Pero la historia del territorio cuenta algo distinto.

    Los registros ambientales y arqueológicos muestran que el clima siempre ha cambiado. Chile ha atravesado largos periodos de mayor humedad y también extensos ciclos de aridez. Sin embargo, estos procesos se miden en siglos o incluso milenios, contrario al que vivimos actualmente caracterizado por la velocidad acelerada en que estamos observando cambios en el ambiente.

    Mirar el pasado permite comprender cómo respondieron quienes habitaron este territorio antes que nosotros. Las sociedades cazadoras-recolectoras modificaban sus rutas, ampliaban sus áreas de movilidad y diversificaban la obtención de recursos cuando el ambiente cambiaba. En otros lugares, simplemente abandonaban aquellos espacios que ya no podían sostener la vida. La adaptación existía, pero no era infinita.

    Esa quizás sea una de las lecciones más relevantes para el presente.

    Con frecuencia depositamos nuestra confianza en que la tecnología resolverá cualquier desafío ambiental. Frente a la escasez hídrica pensamos en desaladoras; frente a nuevas demandas, en más infraestructura; frente a cada crisis, en una solución técnica que permita mantener intacta nuestra forma de habitar el territorio. La innovación es una herramienta indispensable, pero también es válido preguntarse hasta dónde puede reemplazar los límites que impone la naturaleza.

    Las sociedades del pasado no disponían de nuestra tecnología, pero sí comprendían que, cuando un ecosistema dejaba de sostenerlas, debían modificar su forma de vivir. Nosotros, en cambio, solemos intentar que el ambiente se adapte a nuestras necesidades  antes que adaptar nuestras decisiones al ambiente.

    Las lluvias de este invierno representan un superávit de agua. Alivian una sequía prolongada, recargan acuíferos y entregan un respiro a los ecosistemas. Pero convertirlas en una señal de que el problema terminó sería repetir un error que nace de observar solo el presente.

    Quizás el verdadero aprendizaje no está en preguntarnos si este fue un año lluvioso o seco, sino en desarrollar una mirada más amplia. Una que entienda que el clima cambia, que hay variabilidad climática de corto y largo plazo,que las sociedades también cambian y que la resiliencia, como muestra la historia ambiental de Chile, siempre tiene un límite.

  • Actualización meteorológica: CEAZA reajusta montos de lluvia para este viernes

    Actualización meteorológica: CEAZA reajusta montos de lluvia para este viernes

    El área de meteorología del Centro Científico CEAZA informa que se pronostican precipitaciones de lluvia y nieve en la Región de Coquimbo durante el viernes 31 de julio, asociadas al paso de un sistema frontal.

    Las precipitaciones comenzarían durante la mañana del viernes y se extenderían hasta la noche del mismo día, con las mayores intensidades previstas entre las 12:00 y 18:00 h.

    El sistema también podría estar acompañado de viento moderado a fuerte. En sectores costeros se esperan rachas entre 60 y 80 km/h, mientras que en los valles interiores podrían alcanzar entre 50 y 60 km/h.

    El nivel de la isoterma 0°C se ubicaría entre los 2.000 y 2.500 m s. n. m., por lo que podría registrarse nieve desde aproximadamente los 1.800 m s. n. m. en sectores cordilleranos.Se recomienda tomar las precauciones pertinentes y mantenerse atentos a la evolución del pronóstico durante los próximos días.

    Los montos se indican a continuación:

  • Actualización: Se pronostican precipitaciones hasta el lunes 20 de junio en la Región de Coquimbo

    Actualización: Se pronostican precipitaciones hasta el lunes 20 de junio en la Región de Coquimbo

    Según el análisis del meteorólogo de CEAZA, Tomás Caballero, “se pronostica la ocurrencia de un evento de precipitaciones potencialmente intenso en la Región de Coquimbo entre el miércoles 15 y el lunes 20 de julio, asociado al paso de una seguidilla de sistemas frontales”.

    Las precipitaciones comenzarían durante el miércoles 15 de julio, inicialmente con nevadas en sectores cordilleranos y posibles chubascos débiles durante la tarde en el resto de la región. La fase más intensa del evento comenzaría durante la mañana del jueves 16, alcanzando su mayor intensidad durante la noche de ese mismo día. Posteriormente, las precipitaciones se mantendrían hasta la madrugada del día lunes 20, con variaciones en su intensidad. Las mayores intensidades horarias podrían registrarse principalmente durante las noches del período.

    Además, el área de meteorología de CEAZA señala que, de acuerdo con las proyecciones actuales, los montos acumulados totales podrían variar entre 100 y 250 mm en distintas localidades de la región. En sectores cordilleranos, la acumulación de nieve podría alcanzar entre 3 y 4 metros durante todo el evento.

    El nivel de la isoterma 0°C durante los días de precipitaciones se estima en los siguientes rangos:
    15 de julio: 3000 – 3600 m. s. n. m.
    16 de julio: 2400 – 2900 m. s. n. m.
    17 de julio: 2100 – 2800 m. s. n. m.
    18 de julio: 2300 – 2800 m. s. n. m.
    19 de julio: 2100 – 3000 m. s. n. m.
    20 de julio: 1900 – 2600 m. s. n. m.
    Considerando estos valores, podría registrarse nieve desde aproximadamente los 1.900 m s. n. m. en sectores cordilleranos y precordilleranos.

    Además, el sistema podría estar acompañado de tormentas eléctricas y viento moderado a fuerte, con velocidades estimadas entre 60 y 100 km/h. Por otro lado, durante el día 19 de julio se podrían registrar marejadas anormales con altura de ola de 3.8m y dirección Noroeste.

    Se recomienda mantenerse atentos a la evolución del pronóstico durante los próximos días y adoptar anticipadamente las medidas preventivas necesarias ante la posibilidad de un evento meteorológico de alta intensidad.

    Revisa el detalle por localidad, por orden en provincia Elqui, Limarí y Choapa:

  • Investigadores de CEAZA y agricultores analizan el uso de bioinsumos para mejorar la salud de los suelos regionales

    Investigadores de CEAZA y agricultores analizan el uso de bioinsumos para mejorar la salud de los suelos regionales

    La escasez hídrica, la degradación de los suelos y el aumento de los costos de producción son algunos de los principales desafíos que enfrenta actualmente la agricultura local. Por ello, investigadores de CEAZA están explorando una alternativa que podría tener un impacto significativo en la productividad y sustentabilidad de los cultivos: el uso de microorganismos benéficos.

    Con el objetivo de acercar estos conocimientos a agricultores, asesores técnicos y profesionales del sector, se desarrollaron dos jornadas de talleres en Vicuña y Ovalle, liderados por CEAZA, enfocados en la biodiversidad microbiana nativa y su potencial para fortalecer una agricultura más sustentable.

    Uno de los principales mensajes abordados durante los encuentros fue que las plantas no enfrentan solas las condiciones ambientales adversas. Al interior de sus tejidos y en el suelo que las rodea habitan comunidades de microorganismos capaces de contribuir a su crecimiento, nutrición y capacidad de adaptación.

    “Generalmente consideramos que lo que vemos de una planta depende de su genética y de los factores ambientales. Hoy en día sabemos que las comunidades microbianas que habitan en ellas también contribuyen”, explicó el investigador de CEAZA, Dr. Máximo González.

    Según el especialista, estas comunidades pueden aportar funciones que ayudan a las plantas a enfrentar distintos tipos de estrés, como la falta de agua, la salinidad de los suelos, las altas temperaturas o el ataque de patógenos.

    Los talleres también dieron a conocer investigaciones desarrolladas por CEAZA en el marco de proyectos científicos que buscan identificar microorganismos presentes en cultivos regionales y plantas nativas, con el fin de evaluar su potencial uso en la agricultura.

    Alexandra Stoll, investigadora de CEAZA, señaló que el trabajo desarrollado por los laboratorios de Microbiología Aplicada y Fisiología Vegetal apunta a encontrar bacterias adaptadas a las condiciones climáticas de la zona.

    “Utilizamos microorganismos aislados desde plantas de cultivo regionales o desde plantas nativas, porque buscamos caracterizar bacterias que ya están adaptadas a las condiciones de suelo y clima locales”, indicó.

    Stoll explicó que, más allá de solo suplir necesidades específicas de fertilización o control de enfermedades, los bioinsumos buscan fortalecer las interacciones biológicas naturales presentes en los ecosistemas agrícolas. 

    De esta forma, un mismo microorganismo puede contribuir simultáneamente a mejorar la disponibilidad de nutrientes, estimular el crecimiento radicular, fortalecer las defensas frente a patógenos y aumentar la tolerancia a condiciones ambientales adversas.

    La temática cobra especial relevancia considerando el estado de los suelos en el país. Williams Arancibia, agrónomo de CEAZA, advirtió que “es importante desarrollar este tipo de actividades pensando en cómo podemos remediar esta problemática, especialmente considerando que una parte importante de los suelos degradados se concentra en las regiones de Coquimbo, Valparaíso y O’Higgins”, señaló.

    Desde el sector productivo, los participantes valoraron la posibilidad de conocer avances científicos que comienzan a mostrar aplicaciones concretas para la agricultura regional. Ulises Contador, productor agrícola e integrante del directorio de CEAZA, destacó la importancia de transferir estos conocimientos a quienes trabajan directamente en el campo.

    “Los alcances en reducción o eficiencia de fertilizantes, los manejos de insectos y sobre todo de enfermedades bacterianas y fúngicas, son muy importantes en especies de ciclo corto, como las que mostraron que eran flores, pimiento, tomate, como también una gran necesidad para la zona que tiene que ver con frutales de periodo más largo como paltos, cítricos y vides”, comentó.

    Las actividades se desarrollaron en el marco del proyecto FONTAGRO “Plataforma para la transferencia y uso eficiente de bioinsumos en fincas de América Latina” y del proyecto Anillo ATE250038 “Desentrañando las contribuciones de la genética del hospedero, el ambiente y el reclutamiento del microbioma a la resiliencia del tomate frente a la sequía”, iniciativas que buscan generar conocimiento científico y transferir herramientas que contribuyan a una agricultura más sustentable y adaptada a los desafíos climáticos del territorio.

  • Se pronostican altas temperaturas para zonas del interior de la Región de Coquimbo

    Se pronostican altas temperaturas para zonas del interior de la Región de Coquimbo

    De acuerdo al análisis del meteorólogo de CEAZA, Tomás Caballero, se pronostican “temperaturas máximas por sobre los valores normales para la época durante el jueves 25 y el viernes 26 de junio en los valles interiores de la Región de Coquimbo. Localidades como Vicuña podrían alcanzar 29-30°C, Punitaqui y Monte Patria entre 26-28°C e Illapel unos 25°C”.

    Este evento está asociado al desarrollo de una vaguada costera y al paso de una dorsal en altura.
    Se recomienda tomar las precauciones pertinentes y estar atentos a la evolución del pronóstico en la página www.ceazamet.cl

  • CEAZA presenta análisis de las condiciones del océano para el sector acuícola y pesquero de la Región de Coquimbo

    CEAZA presenta análisis de las condiciones del océano para el sector acuícola y pesquero de la Región de Coquimbo

    Con el objetivo de acercar información científica actualizada sobre el estado del océano y entregar herramientas para enfrentar la llegada del fenómeno de El Niño, el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) realizó un taller dirigido a representantes del sector pesquero y acuícola de la Región de Coquimbo en el marco del proyecto Programa de Investigación para la Planificación de la Acción Climática (CLAP).

    La jornada, realizada el 10 de junio en el Hotel Serena Suite, reunió a organizaciones como la Asociación de Industriales Pesqueros de Coquimbo (AIP) y contó con las exposiciones del área Mar de CEAZA: Dr. Orlando Astudillo, investigador del grupo, y de la modeladora oceanográfica, Josse Contreras, quienes analizaron las condiciones del mar registradas durante los últimos diez meses y las proyecciones para el periodo que se aproxima.

    Durante su presentación, el Dr. Orlando Astudillo explicó que el análisis comprendió el periodo entre agosto y mayo, evidenciando un sistema oceánico alterado por condiciones cálidas anómalas.

    “Analizamos diez meses desde agosto hasta mayo y pudimos verificar que efectivamente ha estado perturbado el sistema. La señal más clara es el calentamiento que se ha observado; esta zona estaba bajo la influencia de una condición cálida anómala que se extendió durante todo ese período”, indicó.

    El investigador agregó que este escenario tuvo efectos sobre la productividad del océano.

    Fotografía grupal del encuentro

    “Esa condición generó diversos efectos, entre ellos una productividad sensible en la masa fitoplanctónica, especialmente durante primavera y verano. También analizamos el comportamiento de los vientos, cuya reducción disminuyó la actividad de surgencia y potenció el calentamiento general. Todo eso constituye un escenario local con el cual estamos esperando la llegada de El Niño, que debería aportar un calentamiento adicional”, señaló.

    Por su parte, la modeladora oceanográfica Josse Contreras destacó que estas instancias también permiten incorporar el conocimiento que poseen quienes trabajan diariamente en el mar.

    “Desde CEAZA queremos entregar nuestros conocimientos científicos, pero también recopilar la información y las dudas que ellos tienen, porque son quienes están constantemente expuestos a estas condiciones. Es una retroalimentación entre la información que nosotros manejamos y la que ellos conocen, para enfrentar mejor los cambios asociados a El Niño y otros sistemas que modulan las condiciones del océano”, explicó.

    Ciencia al servicio del sector productivo

    Los asistentes valoraron la utilidad práctica de la información presentada para apoyar la toma de decisiones en sus actividades.

    El presidente de la Asociación de Industriales Pesqueros de Coquimbo (AIP), Osciel Velásquez, destacó que conocer con anticipación las condiciones del mar representa una herramienta importante para el sector.

    “Es un aprendizaje muy bueno. Agradecemos a CEAZA por el aporte que hace, sobre todo al sector productivo pesquero, donde podemos ver qué se nos avecina, cómo vienen las temperaturas de las aguas y cómo podemos trabajar de mejor manera con estas condiciones”, comentó.

    En tanto, el gerente de la AIP, Héctor Téllez, planteó la posibilidad de fortalecer el monitoreo oceanográfico mediante la participación directa de las embarcaciones pesqueras.

    “La apuesta que hemos conversado con CEAZA hace tiempo es equipar a las embarcaciones para que midan variables oceanográficas de manera permanente y autónoma, transmitiendo esa información automáticamente a CEAZA. En este taller estaban representadas aproximadamente 40 embarcaciones de la región; contar con información continua de todas ellas enriquecería enormemente esta base de datos”, afirmó.

    Vinculación permanente

    Para CEAZA, este tipo de encuentros busca fortalecer la colaboración entre la ciencia y los distintos actores vinculados al océano, promoviendo un intercambio permanente de conocimientos que contribuya tanto a la investigación como al desarrollo productivo regional.

    El gerente corporativo de CEAZA, Claudio Vásquez, destacó la importancia de generar un lenguaje común entre científicos y usuarios del mar.

    “Consideramos muy relevante vincularnos con estas instituciones, acercar el lenguaje científico al que manejan productores, capitanes y tripulantes de embarcaciones. Con ello podemos generar una relación permanente y enriquecedora que nos permita comprender mejor la dinámica del océano y, a partir de la información científica que generamos, aportar a la actividad productiva que desarrollan tanto en la zona costera como en alta mar”, concluyó.

  • CEAZA y SENAPRED coordinan acciones de prevención ante escenario invernal marcado por “El Niño” en la Región de Coquimbo

    CEAZA y SENAPRED coordinan acciones de prevención ante escenario invernal marcado por “El Niño” en la Región de Coquimbo

    La Región de Coquimbo se encuentra en un periodo de preparación clave para la temporada invernal, donde se pronostica la llegada del fenómeno de El Niño. Este escenario no solo abre expectativas frente a la profunda crisis hídrica local, sino que también activa los protocolos de gestión de riesgo de desastres debido a la historia de eventos climáticos extremos en la zona.

    Ante este contexto, que requiere fortalecer las capacidades de monitoreo y gestión del riesgo ante posibles eventos meteorológicos extremos, representantes del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) y del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) sostuvieron una reunión de trabajo para coordinar acciones que permitan mejorar la prevención, el seguimiento y la respuesta frente a eventuales emergencias asociadas a lluvias intensas.

    Durante el encuentro se abordaron mecanismos de colaboración para reforzar el intercambio de información meteorológica y territorial, así como el uso de herramientas tecnológicas que apoyen la toma de decisiones.

    Equipo SENAPRED visita CEAZA

    “Como CEAZA creemos que es muy relevante que la información que estamos generando pueda permear a los distintos servicios públicos de nuestra región que están encargados de mantenernos a todos preparados para probables remociones en masa, aluviones e inundaciones que pueden generar las precipitaciones por sobre lo normal que se han anunciado para este invierno, durante las últimas semanas”, señaló Claudio Vásquez, gerente corporativo de CEAZA.

    El directivo destacó la importancia de que la información científica generada por la institución pueda contribuir a las labores de preparación de los distintos servicios públicos de la región.

    “Hemos recibido al equipo regional de SENAPRED, con quienes hemos tenido una muy productiva reunión. Hemos coordinado y planificado algunas acciones de prevención y respuesta a los diferentes riesgos que pueda provocar este invierno que se avecina”, agregó.

    Por su parte, el director regional de SENAPRED, Ángelo Hernández, valoró la colaboración, indicando que ya hace un tiempo trabajan “con información que nos entrega CEAZA a nivel regional, que nos permite ir corroborando los pronósticos que nos entrega la Dirección Meteorológica de Chile en forma más específica. Habiendo tenido esta experiencia, que es una muy positiva, lo que queremos ahora es incrementar la relación que tenemos con CEAZA”.

    Según explicó Hernández, uno de los principales aportes de CEAZA radica en la capacidad de generar información detallada para distintas localidades de la región, facilitando tanto la preparación de la comunidad como la labor de los organismos de respuesta.

    Plataforma para visualizar riesgos a escala local

    Uno de los aspectos destacados durante la reunión fue la presentación de un prototipo de plataforma desarrollada por CEAZA que integra distintas fuentes de información relacionadas con amenazas asociadas a precipitaciones.

    Pamela Maldonado, especialista en Sistemas de Información Geográfica (SIG) de CEAZA, explicó que la herramienta reúne capas de información sobre zonas con riesgo de inundación y remociones en masa, permitiendo visualizar datos a nivel de localidades y ciudades de la región.

    “Les presentamos un prototipo de una plataforma que integra distintas capas de información con respecto al riesgo asociado a precipitación, esto es áreas de riesgo de inundación y de remoción en masa“, señaló.

    La especialista agregó que la plataforma incorpora información proveniente de distintos organismos públicos y gobiernos locales, permitiendo una visión integrada del territorio y sus vulnerabilidades.

    “Senapred nos planteó que esta información es algo que no existe y que puede ser muy útil para que ellos hagan las gestiones ante riesgo de desastre”, comentó Maldonado.

    La instancia permitió sentar las bases para futuras acciones de colaboración orientadas a fortalecer los sistemas de monitoreo, mejorar el acceso a información territorial en tiempo real y contribuir a una gestión más eficiente del riesgo de desastres en la Región de Coquimbo, especialmente ante una temporada invernal que podría presentar condiciones meteorológicas más intensas de lo habitual.