Se pronostican temperaturas máximas por sobre lo normal para la época del año entre el miércoles 23 y el sábado 26 de septiembre en la Región de Coquimbo.
El meteorólogo de CEAZA, Tomás Caballero, indica que “el aumento de las temperaturas afectaría principalmente a sectores costeros y valles interiores de la provincia del Elqui, además de sectores interiores de la provincia del Limarí. En la costa, las temperaturas máximas podrían superar los 20 °C, alcanzando localmente valores entre 24 y 25 °C, mientras que en los valles interiores podrían registrarse máximas de hasta 31–32 °C”.
Estas condiciones estarán asociadas al desarrollo de una vaguada costera y al paso de una dorsal en altura, favoreciendo un aumento significativo de las temperaturas durante el período.
En principio, “este evento de altas temperaturas no se extendería hacia los sectores cordilleranos. Sin embargo, el aumento de las temperaturas podría favorecer el derretimiento de nieve acumulada en sectores de mayor altitud, por lo que no se descartan aumentos de caudal en ríos y una eventual activación de quebradas asociada al deshielo”, agrega el especialista.
Se recomienda tomar las precauciones pertinentes ante las altas temperaturas, especialmente durante las horas de mayor calentamiento, y mantenerse atentos a la evolución del pronóstico en la página www.ceazamet.cl o en pronostico.ceazamet.cl para más información.
La iniciativa desarrollada por el Centro Científico CEAZA e implementada en la Destilería Fundo Los Nichos presenta una evolución favorable, con una buena adaptación de las plantas que forman parte del humedal y un sistema de automatización que permite controlar las distintas etapas del proceso que permiten depurar el agua usada en procesos industriales de la empresa.
La Región de Coquimbo enfrenta el desafío de utilizar de manera cada vez más eficiente un recurso escaso como el agua. Si bien durante 2026 el territorio ha registrado precipitaciones excepcionales en comparación con años recientes, la región continúa experimentando un proceso de desertificación que plantea desafíos permanentes para la disponibilidad y gestión del recurso hídrico.
En este contexto, la ciencia y la tecnología buscan aportar soluciones basadas en la naturaleza que permitan avanzar hacia un uso más eficiente y sostenible del agua. Una de ellas es el humedal depurador construido en la Destilería Fundo Los Nichos, ubicada en el valle de Elqui, cuyo funcionamiento se encuentra actualmente en una etapa avanzada.
Para el eco-ingeniero Gianfranco Moris, profesional de CEAZA y coordinador técnico del proyecto, estos resultados exitosos pueden observarse directamente en las características del agua que se está logrando depurar. “Acá tenemos una muestra de agua colectada del humedal ya depurada, donde se puede ver su transparencia, su color”, comenta al observar una botella con una muestra de agua depurada.
“Respecto a los datos de calidad de agua que se analizaron de esta muestra, se observó que tiene una depuración de la demanda química de oxígeno del 90% al 95%, y la degradación de otros contaminantes también fue muy eficiente. Queremos lograr el cumplimiento de normativas relacionadas al riego, como la Normativa nº1333, el Decreto Supremo 90, o la guía del SAG que autoriza a regar con agua de riles en la Región de Coquimbo”, detalla el ingeniero en Conservación de Recursos Naturales.
Sebastián Munizaga, jefe de producción de Destilería Fundo Los Nichos agrega que “se está logrando la degradación de materia orgánica y depuración de los potenciales contaminantes. Vamos a ocupar esta agua depurada en un huerto que queremos crear para rescatar variedades patrimoniales de distintas especies, como vides y frutales característicos de la zona que ya se han ido perdiendo con el tiempo”.
“La evolución del sistema también está relacionada con el proceso de maduración biológica propio de este tipo de tecnología. Durante la primera temporada de funcionamiento, el humedal todavía se encontraba en una fase inicial de establecimiento, por lo que su capacidad de depuración era menor. Cuando partió la primera temporada del humedal todavía estaba inmaduro, no habían tantas bacterias; por lo que la calidad de agua no era tan buena como ahora”, explica Moris.
Asimismo, uno de los principales avances del sistema ha sido la favorable adaptación y propagación de las plantas utilizadas en el humedal, como también, el establecimiento de las comunidades de microorganismos que participan en el proceso de depuración. Ambos componentes cumplen un rol fundamental en la depuración de las aguas industriales, ya que mediante procesos biológicos naturales contribuyen a remover los contaminantes presentes en los residuos industriales líquidos (RILES).
Cabe destacar que esta iniciativa es ejecutada por el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) y es financiada por CORFO, a través del programa Bienes Públicos 2024 – Gestión Hídrica en la Región de Coquimbo. El proyecto cuenta con la participación de la Corporación Regional de Desarrollo Productivo (CRDP), la Universidad Católica del Maule, la Universidad Austral de Chile, a través del Centro de Humedales del Río Cruces, y las empresas Destilería Fundo Los Nichos y Cervecería Atrapaniebla.
Automatización del humedal
Al componente biológico se suma una plataforma de automatización diseñada por CEAZA que permite monitorear y controlar las distintas etapas del tratamiento, facilitando el seguimiento del funcionamiento del humedal y de las condiciones necesarias para una adecuada depuración del agua.
Francisco Vega, ingeniero electrónico del Centro Científico CEAZA explica que los procesos de depuración que ocurren en el humedal han logrado ser automatizados. “Tenemos una planta de enmienda de pH que se encarga de subir el pH de las aguas residuales. Esa es la función principal de la planta, además también hay un computador industrial que se encarga de controlar las bombas hidráulicas y bomba de aireación, leer sensores, para luego tomar decisiones. Otra tarea importante que ha sido automatizada es la aireación del humedal, para que los microorganismos consuman de una manera acelerada los residuos orgánicos de las aguas residuales de Destilería Los Nichos”.
“En estos momentos la planta se encuentra operando de manera automática. De todas maneras, hay que hacerle la mantención y venir cada dos semanas para calibrar ciertos sensores, pero no necesita a nadie para que funcione 24-7. Estamos en un proceso de prueba y error, mejorando algunos procesos, afinando algunos detalles, pero hemos visto que la planta se comporta de manera esperada”, precisa el ingeniero electrónico.
Gianfranco Moris, eco-ingeniero y coordinador del proyecto junto a Francisco Vega, ingeniero electrónico de CEAZA
Se pronostican precipitaciones en la Región de Coquimbo entre el jueves 17 y el domingo 20 de septiembre, concentrándose principalmente en sectores cordilleranos y precordilleranos.
“En cordillera se esperan nevadas con acumulaciones totales de hasta 40 cm, mientras que en sectores precordilleranos podrían registrarse hasta 6 mm de precipitación acumulada durante todo el evento. En sectores costeros y otros sectores de los valles podrían presentarse chubascos débiles y esporádicos, con acumulaciones generalmente inferiores a 1 mm por día”, detalló el meteorólogo de CEAZA, Tomás Caballero.
El evento se desarrollaría en dos etapas. Entre el jueves 17 y viernes 18, las precipitaciones estarán asociadas a condiciones de inestabilidad atmosférica, manteniendo nevadas en cordillera durante ambos días. En costa y valles podrían registrarse chubascos débiles y localizados, sin descartarse la ocurrencia de descargas eléctricas aisladas.
Posteriormente, “desde la tarde del sábado 19 y hasta las últimas horas del domingo 20, se espera un nuevo período de precipitaciones asociado al paso de un sistema frontal. Esta etapa concentraría los mayores acumulados en sectores cordilleranos y precordilleranos de la región, incluyendo localidades como Pisco Elqui, Hurtado, Rapel y Salamanca. En el resto de la región se esperan chubascos de menor intensidad y acumulación”, agrega el meteorólogo de CEAZA.
El nivel de la isoterma 0 °C se ubicaría entre 3.000 y 3.600 m s. n. m. durante el período, por lo que las precipitaciones en forma de nieve se concentrarían principalmente en sectores de mayor altitud.
Las proyecciones podrían presentar cambios en su intensidad, distribución espacial y montos acumulados. Se recomienda tomar las precauciones pertinentes, especialmente en zonas cordilleranas, y mantenerse atentos a la evolución del pronóstico en pronostico.ceazamet.cl o www.ceazamet.cl.
La iniciativa, desarrollada en el marco del programa MAEX (Módulo Educativo Experimental), permitió a estudiantes de Río Hurtado aplicar el método científico a un cultivo de lechuga y generar información sobre alternativas para la recuperación de los suelos de sus propios territorios.
Con las manos en la tierra y aplicando conocimientos científicos, estudiantes del Liceo Bicentenario Jorge Iribarren Charlín de la comuna de Río Hurtado participaron en un experimento científico asociado al cultivo de lechuga.
La experiencia contempló la aplicación de distintos tratamientos al suelo: compost, guano, cubierta vegetal y el suelo de la parcela sin intervenir, con el propósito de evaluar cuál de estas alternativas presentaba mejores resultados para el desarrollo del cultivo.
El agrónomo de CEAZA, William Arancibia, quien ha guiado el proceso, explicó que los estudiantes aprendieron a desarrollar las distintas etapas de una investigación científica. “Trabajamos con el método científico y formulamos hipótesis, nos fijamos objetivos, materiales y métodos también para que conozcan cómo es trabajar con este método”, señaló.
Tras dar con un resultado tangible, los estudiantes realizaron la cosecha de las lechugas y recopilaron distintos parámetros morfológicos y de crecimiento, entre ellos el peso de las plantas y el perímetro de sus cabezas. Estos datos serán posteriormente organizados y analizados para comparar los resultados obtenidos bajo cada tratamiento y determinar cuál fue el más efectivo.
La experiencia también permitió abordar diversos aspectos relacionados con el manejo agrícola, “como el control de plagas y enfermedades, manejo de riego y del suelo y la observación que es bastante importante al momento de tener en cuenta en este cultivo”, describió Arancibia. A ello se sumó el seguimiento de variables agroclimáticas relevantes para el cultivo, como temperatura, humedad relativa y precipitaciones.
Para Paloma Núñez, del programa de Ciencia Participativa CEAZA, uno de los principales aportes de esta iniciativa es que los estudiantes no solo aprenden contenidos agrícolas, sino que también generan conocimiento desde sus propios territorios.
“Ellos han generado información valiosa de su territorio, donde van a poder utilizarla para comentar a otros agricultores locales entre los liceos agrícolas, y aportar al conocimiento científico local de estas comunas de Canela y Río Hurtado”, destacó.
Adaptación al cambio climático desde el territorio
La iniciativa también se está desarrollando en el Liceo Polivalente Padre José Herde Pholer, ubicado en la comuna de Canela, donde se han implementado experiencias de aprendizaje similares. Ambos establecimientos están replicando el método en sus propios territorios y parcelas, trabajando con las características particulares de los suelos de cada localidad.
De esta manera, el proceso busca que los estudiantes puedan recorrer el ciclo completo de una investigación: formular preguntas e hipótesis, realizar una experiencia, hacer seguimiento, registrar rigurosamente los datos, analizar los resultados y finalmente compartir sus conclusiones.
Tanto Río Hurtado como Canela “son comunas agrícolas de cordillera, que también necesitan de mejoras y adaptación para el cultivo, en este caso de la lechuga. Es importante la adaptación de la agricultura al cambio climático”, concluyó Paloma.
El Boletín Climático de CEAZA proyecta un aumento considerable de los caudales durante los próximos meses, gracias a la precipitaciones y acumulación de nieve en la cordillera. Además, el agua embalsada regional alcanzó un 56% de la capacidad total a fines de agosto, luego de las abundantes precipitaciones de julio.
Debido al superávit excepcional de las precipitaciones de este año, se ha logrado revertir el patrón de bajos caudales observado durante los últimos 7 años. Así lo confirma el Boletín Climático de CEAZA, reporte que detalla que este patrón cambió sólo a partir de agosto por lo que en términos de la temporada actual iniciada en abril de 2026 los ríos principales de las tres provincias de la región, registran 40% (Elqui), 57% (Limarí) y 38% (Choapa) de los valores históricos de la temporada, respectivamente. Cabe destacar que durante los siguientes meses esto cambiará hacia valores normales y altos.
“La cantidad de precipitaciones y nieve que existe ahora en cordillera indican que los próximos meses y hasta el próximo año existirá un aumento considerable de los caudales lo que permitirá al menos este año tener una temporada con volúmenes pasantes por los ríos mucho más altos y con cantidades que no se veían hace más de una década”, indica el reporte.
Agua embalsada
El Boletín Climático de CEAZA informa que durante el mes de agosto la mayoría de los embalses tuvieron una recuperación bastante notoria. Sin embargo, la cantidad de agua contenida en los embalses regionales presenta una alta variabilidad y se encuentra entre el 26% y el 100%.
“En este momento, el agua embalsada en Elqui es de un 32% con respecto a su capacidad, en Limarí de un 58% y en Choapa de un 100%. Así, el nivel de agua embalsada respecto a la capacidad total regional aumentó desde julio, de un 45% hasta un 56% a finales de agosto”, de acuerdo al Boletín.
El reporte destaca el aumento experimentado luego de las intensas precipitaciones registradas en julio. “En un único mes y debido al mega evento del 16-21 julio y los posteriores, se cambió de una capacidad almacenada del 10% en julio al actual 56%. Se proyecta que los embalses continúen aumentando sus niveles gracias al tipo de régimen nival que los alimenta y por lo tanto los ríos aumentarán sus caudales a medida que se acerque el verano”.
La influencia de El Niño seguirá presente en la Región de Coquimbo, ya que existirían las condiciones para nuevas precipitaciones y existe consenso respecto a que durante la primavera se registrarán temperaturas por sobre el promedio.
El Boletín Climático de CEAZA, indica que “durante el trimestre septiembre – octubre – noviembre se proyectan precipitaciones por sobre el rango normal para la época del año en todo Chile central en la medida que continúa intensificándose la actual fase El Niño, aún cuando el Anticiclón subtropical comienza su migración al sur como parte de su ciclo anual”.
“Lo anterior implica que, para la región de Coquimbo, aún podría haber nuevos eventos de precipitación a pesar del fin de la temporada lluviosa”, destaca el Boletín.
Sin embargo, cabe destacar que son menores las probabilidades de que ocurran precipitaciones durante septiembre. Desde el CEAZA explican que durante los eventos de precipitaciones de julio se conjugó la presencia de El Niño con otra oscilación climática que se denomina Madden – Julian , conjunción que no se dará de la misma manera durante el mes de septiembre.
“La Oscilación de Madden – Julian (MJO) se proyecta como inactiva durante la mayor parte de septiembre, por lo que la variabilidad intraestacional de la circulación atmosférica no influiría en la eventual llegada de nuevos sistemas frontales a la región al menos hasta mediados de septiembre”, señala el Boletín Climático de CEAZA.
Primavera más cálida
Asimismo, los modelos globales muestran un alto consenso de que la temperatura promedio del aire, tanto a lo largo de la costa como hacia el interior de la región, estaría por sobre el rango normal para la época del año durante el trimestre septiembre – octubre – noviembre, tal como ha sido la tendencia durante todo el año. Estas anomalías positivas de temperatura, al menos a lo largo de la costa de Chile, continúan respondiendo a la actual fase El Niño y el correspondiente debilitamiento del Anticiclón subtropical, aun cuando tal Anticiclón está comenzando su migración hacia el sur. Así, aun con un viento proveniente del sur intensificado a lo largo de la costa, tal intensificación no causaría mayor cambio a la anomalía de temperatura promedio durante el trimestre”.
En septiembre, cuando el país celebra sus tradiciones y aquello que nos conecta con nuestro territorio, la cordillera de Los Andes cubierta de nieve es un ícono de nuestro paisaje y que adquiere además un significado fundamental: es una reserva natural de agua. En un año excepcional en términos de precipitaciones, especialistas del Centro Científico CEAZA analizan cuánta agua permanece almacenada en la cordillera de la Región de Coquimbo y su comportamiento durante la temporada de deshielo.
¿Cuánta nieve tenemos este año 2026 y cuánto podría aportar a los ríos durante la temporada de deshielo? En un año excepcional en cuanto a precipitaciones, especialistas del Centro Científico CEAZA analizan la actual cantidad de nieve acumulada y explican cómo se realiza el monitoreo de este vital elemento en la cordillera de la Región de Coquimbo.
“Analizando los datos de cobertura nival que nos dan los satélites MODIS, obtenemos una mediana mensual para el mes de agosto de más de 10.000 km2, lo que si lo comparamos con la mediana histórica del mismo mes, entre los años 2002 y 2025, era de 5.000 km2. Por lo tanto, en el mes de agosto hemos superado la mediana histórica”, precisa Pamela Maldonado, especialista en Sistemas de Información Geográfica y Teledetección de CEAZA.
“Los valores son más altos que la mediana histórica. Aun así, este año la cobertura nival de agosto no es el mejor indicador para evaluar el volumen de agua que está en la nieve actualmente”, indica Cristian Orrego, coordinador del Área Meteorológica del CEAZA.
La cobertura de nieve representa sólo la superficie que está cubierta de nieve, pero no permite saber la altura o densidad de la nieve. En este contexto, el concepto de agua equivalente es clave para conocer la cantidad de agua que contiene la nieve, es decir, la reserva de agua con la que contamos en cordillera.
“La nieve está formada principalmente de agua y aire, si la derritiéramos se convertiría en una cantidad de agua, a eso se le llama agua equivalente de la nieve. Es la cantidad de agua que está contenida en la nieve. Según que tan compactada esté la nieve 1 metro de nieve , por ejemplo, podría tener 100 milímetros de agua equivalente o hasta más de 500 milímetros si estuviera muy compactada. En este momento, por ejemplo, en la estación meteorológica de Tascadero (Limarí) hay 154 cm de nieve y el agua que contiene es 466 milímetros”, precisa Orrego.
¿Cuánta agua tenemos hoy en la cordillera?
Si consideramos el concepto de agua equivalente “tenemos estimaciones que indican que deberían haber en la alta cordillera alrededor de 350 mm de agua equivalente en Elqui y Limarí y aproximadamente 200 mm en Choapa. Pero son cifras con gran incertidumbre ya que existen pocos sensores instalados en la cordillera que miden este parámetro tan importante”, detalla Orrego.
Actualmente, el Centro Científico CEAZA cuenta con 2 puntos con sensores de agua equivalente en la región: Llano de las Liebres en Elqui a 3565 m s.n.m en donde el año pasado (2025) la cantidad acumulada estuvo en torno a los 50 mm como máximo y este año fue de 365 mm. Mientras que en el Limarí se ubica la estación de Tascadero a 3427 m s.n.m) donde el año pasado el máximo fue de 80 mm y este año 366 mm, en ambos lugares el año actual es de 5 a 7 veces lo del año pasado.
El inicio del deshielo
En términos generales el deshielo comienza en agosto donde comienza a subir la isoterma 0 y a aumentar las temperaturas en forma muy notoria desde principios de septiembre. Cristian Orrego, precisa que los modelos indican que hacia finales de septiembre se va a haber convertido la mitad del agua equivalente en agua. Aunque los máximos en los ríos se encuentran normalmente en noviembre-diciembre”.
¿Cuánta agua podría aportar la nieve a los caudales? Orrego explica que ello depende de la cuenca y en donde se mida, pero que “la cantidad de agua acumulada este año es mucho más alta que la de los últimos años. En ese sentido, esperamos que los caudales estén en valores similares a los que había en el año 2016 y a lo mejor un poquito más bajo que el 2002, que fueron dos años excepcionalmente altos en términos de la cantidad de nieve que tenía la cordillera”.
“En cualquiera de los casos van a ser valores muy altos comparado a lo que hemos tenido en la última década, por lo tanto lo más probable es que se llenen todos los embalses. Quizás La Paloma no alcance, pero sí esperamos que al menos en el Elqui ambos embalses terminen completos a final de la temporada”, agrega.
En relación a los factores que podrían acelerar o retrasar el deshielo, la Dra. Rogozhina, señala que un gran número de factores influyen en la duración de la nieve durante la primavera. “Por ejemplo, la orientación de la montaña es importante, cómo se posiciona la superficie de la montaña con respecto al sol. Si la nieve se acumula en zonas sombreadas, sobrevivirá durante mucho más tiempo que si está expuesta directamente a la radiación solar. Otro factor es la acumulación de nieve por el viento, especialmente durante vientos fuertes, que puede reducir o aumentar la velocidad de deshielo. Donde se acumula una capa de nieve más gruesa debido a la acumulación de nieve por el viento, esta resistirá el deshielo durante más tiempo, a diferencia de las zonas donde la nieve es arrastrada por el viento. La pérdida de nieve por sublimación es un factor muy significativo en la región de Coquimbo. En este caso, la nieve se convierte directamente en vapor, sin pasar por el proceso de fusión y, por lo tanto, sin contribuir al caudal del río.”
Monitoreo de la nieve
El Centro Científico CEAZA cuenta con una red de estaciones meteorológicas en las 3 provincias de la región, las que miden la temperatura del aire y velocidad y dirección de viento pero en cordillera además cuenta con sensores de altura de nieve y en algunos casos más específicos, pluviómetros y sensores de agua equivalente.
Asimismo, la Dra. Irina Rogozhina, líder del área de Glaciología del CEAZA indica que lo anterior se complementa con “datos satelitales que proporcionan información sobre el área cubierta de nieve y extienden las mediciones locales de las estaciones meteorológicas y nodos a la escala regional”.
CEAZA pronostica precipitaciones en la Región de Coquimbo entre el miércoles 9 y el jueves 10 de septiembre asociadas a inestabilidad producto del paso de una vaguada en altura, concentrándose principalmente en sectores cordilleranos y precordilleranos.
En cordillera se esperan nevadas con acumulaciones totales entre 5 y 10 cm, mientras que en sectores precordilleranos podrían registrarse entre 5 y 10 mm de precipitación acumulada durante el evento.
En sectores costeros y otros sectores de los valles podrían presentarse chubascos débiles y esporádicos, con acumulaciones inferiores a 1 mm por día.
Las precipitaciones en cordillera se mantendrían de forma persistente durante ambos días y podrían extenderse hasta el viernes 11 de septiembre. En la provincia del Choapa, la mayor parte de las precipitaciones se concentraría durante la madrugada del miércoles 9. En tanto, en las provincias del Elqui y Limarí, los mayores montos se esperan durante la tarde del jueves 10, mientras que en los sectores interiores del Choapa se registrarían chubascos de menor intensidad.
El nivel de la isoterma 0 °C se ubicaría entre 2.500 y 3.000 m s. n. m., valores considerados normales para sistemas de precipitación invernales.
Las proyecciones podrían presentar cambios en su intensidad, distribución espacial y montos acumulados. Se recomienda tomar las precauciones pertinentes, especialmente en zonas cordilleranas por posibles remociones en masa y derretimiento del manto nival, y mantenerse atentos a la evolución del pronóstico en pronostico.ceazamet.cl o www.ceazamet.cl
Un nuevo estudio publicado en Scientific Reports muestra cómo la variabilidad climática y oceanográfica modula la productividad del fitoplancton en el Archipiélago de Humboldt. Los resultados son fruto de una serie de tiempo oceanográfica impulsada por el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) y desarrollada con el apoyo de la comunidad de Chañaral de Aceituno.
Comprender cómo funciona uno de los ecosistemas marinos más biodiversos de Chile requiere observar el océano durante años y bajo distintas condiciones ambientales. Esa mirada de largo plazo comienza a entregar sus primeros resultados en el Archipiélago de Humboldt.
Un nuevo estudio publicado en la revista Scientific Reports revela que la productividad de este ecosistema está fuertemente modulada por la interacción entre la surgencia costera y la variabilidad climática de gran escala. El trabajo analizó 21 campañas oceanográficas realizadas aproximadamente mes a mes entre noviembre de 2022 y diciembre de 2024, complementadas con información satelital y modelos oceanográficos.
Los resultados muestran que la biomasa fitoplanctónica, microalgas que mediante fotosíntesis alimentan a la complejidad ecológica del archipiélago, presenta una marcada variabilidad estacional y que la respuesta del ecosistema no depende solamente de la intensidad de la surgencia. Las condiciones climáticas de mayor escala, particularmente El Niño Oscilación del Sur y el Modo Meridional del Pacifico, también pueden modificar la respuesta biológica del sistema.
“La importancia de esta serie de tiempo de actualmente cuatro años es que nos permite dejar de mirar el Archipiélago como una fotografía y comenzar a entenderlo como un sistema dinámico”, explica el Dr. Víctor Aguilera, investigador de CEAZA e impulsor de esta iniciativa de monitoreo.
Un observatorio para comprender el Archipiélago
La continuidad de las observaciones está permitiendo avanzar desde estudios puntuales hacia una comprensión integrada del funcionamiento del ecosistema. Las mediciones realizadas en Chañaral de Aceituno ya han permitido estudiar la variabilidad de la surgencia, los efectos del evento El Niño 2023, la dinámica del zooplancton y su relación con la productividad, además de la conectividad de la biomasa dentro del sistema.
Por ejemplo, el Dr. Aguilera comenta que “El Niño tiene efectos oceanográficos, biológicos y biogeoquímicos en el Archipiélago de Humboldt. A través de ondas Kelvin, El Niño eleva la temperatura y desplaza las aguas sin oxígeno bajo los 100 metros de profundidad. Biológicamente, hay una disminución de la productividad primaria en relación a años La Niña o neutral, y si bien el zooplankton no muestra mayores cambios en abundancia, sí es posible observar sobre todo especies de peces poco habituales, como el bonito. Biogeoquímicamente, El Niño disminuye la severidad de la acidificación oceánica en la subsuperficie junto con casi revertir el flujo de CO2 hacia la atmósfera que permanentemente libera el archipiélago”.
En este sentido, el conjunto de observaciones comienza a constituir una plataforma de conocimiento que puede ser entendida como un Observatorio del Archipiélago de Humboldt, capaz de integrar procesos físicos y biológicos y de evaluar cómo responde este ecosistema frente a la variabilidad ambiental y climática.
“Cada campaña nos entrega una fotografía, pero cuando acumulamos fotografías durante años comenzamos a construir una película del ecosistema. Esa película nos permite identificar patrones, reconocer cambios y entender qué procesos están detrás de la productividad y biodiversidad que caracterizan al Archipiélago”, señala Aguilera.
Ciencia junto a la comunidad
El desarrollo de esta serie de tiempo ha sido posible gracias también a la colaboración de la comunidad de Chañaral de Aceituno, cuyo apoyo ha sido fundamental para mantener las campañas de monitoreo en el territorio.
Para el equipo investigador, esta colaboración representa un componente esencial del proyecto. La generación de conocimiento sobre el ecosistema ocurre en un territorio donde existen comunidades que dependen directamente del mar y que poseen, además, un conocimiento construido a partir de su propia relación histórica con este ambiente.
“Una serie de tiempo no se construye solamente con instrumentos y análisis científicos. Se construye también con continuidad, confianza y colaboración con quienes viven en el territorio”, destaca Aguilera.
La importancia de mantener este esfuerzo de observación se vuelve aún mayor frente a un escenario de creciente variabilidad climática. Contar con información obtenida de manera sostenida permitirá establecer una línea base para detectar cambios en el funcionamiento del ecosistema y comprender sus posibles consecuencias sobre la productividad, las redes tróficas y la biodiversidad del Archipiélago de Humboldt.
El estudio “Climate-modulated upwelling drives phytoplankton variability and biomass connectivity in the Humboldt Archipelago coastal system” fue publicado en Scientific Reports y constituye un nuevo resultado de la serie de tiempo oceanográfica desarrollada en el Archipiélago de Humboldt.
El Centro Científico CEAZA busca desarrollar cultivos que mantengan su rendimiento en condiciones de déficit hídrico a través de microorganismos benéficos seleccionados, en base a investigación bioinformática y genética de bacterias aisladas a partir de plantas tolerantes a la falta de agua.
La escasez hídrica, la degradación de los suelos y la necesidad de producir alimentos con menos agua son algunos de los principales desafíos que enfrenta la agricultura del norte de Chile.
El Proyecto Anillo GEM-PGPR (ATE250038), financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo – ANID, estudia cómo las variedades tradicionales de tomate, el ambiente y el microbioma que habita en sus raíces contribuyen a que estas plantas mantengan su rendimiento en condiciones de déficit hídrico.
“Comprender de qué manera los microorganismos ayudan a la planta a adaptarse a la falta de agua es una pieza clave de esta investigación y una de las herramientas más potentes para lograrlo es la secuenciación genómica de alto rendimiento”, indicó el Dr. Máximo González, investigador de CEAZA.
Por ello, CEAZA, a través del proyecto GEM-PGPR, incorporó un secuenciador Oxford Nanopore PromethION dentro de sus laboratorios. Este equipo es una plataforma de última generación que permite secuenciar el ADN completo de plantas, de comunidades bacterianas y de bacterias aisladas.
“Es una tecnología que permite secuenciar fragmentos largos de ADN, lo que facilita la reconstrucción de los genomas bacterianos con un elevado estándar de calidad. Además, nos permite hacer el proceso bioinformático de manera más rápida”, detalla la Dra. Bárbara Peña, posdoctorante del proyecto GEM-PGPR.
Gracias a esto, “permitirá caracterizar en detalle las comunidades bacterianas que las variedades tradicionales de tomate reclutan en su raíz y cómo estás cambian cuando enfrentan la falta de agua”, explica González.
El siguiente paso será identificar a las plantas tolerantes y aislar y caracterizar bacterias capaces de mejorar el desempeño de la planta bajo sequía.
En este proyecto se estudian las cepas de tomates
“Para ello se propone obtener al menos 400 aislados bacterianos, a los cuales se les secuenciará el genoma con el fin de identificar genes asociados a la promoción del crecimiento vegetal en condiciones de déficit hídrico”, agrega el investigador.
A partir de esa información, filtros bioinformáticos permitirán priorizar las cepas más promisorias y descartar aquellas con potencial patogénico, antes de someterlas a pruebas bioquímicas y ensayos en macetas, optimizando los recursos y seleccionando de manera dirigida las bacterias candidatas más promisorias para desarrollar futuros bioinsumos adaptados a la agricultura de zonas áridas.
Al mismo tiempo, la adquisición del equipo PromethION representa una capacidad instalada que trasciende al tomate y a la sequía. Al contar con secuenciación genómica de alto rendimiento en la Región de Coquimbo, CEAZA reduce la dependencia de enviar muestras fuera de la región y acorta los tiempos de análisis. La misma tecnología puede aplicarse al estudio de otros cultivos y microorganismos aislados, por ejemplo, del desierto de Atacama, muestreos ambientales, entre otros.
La adquisición se enmarca en el Proyecto Anillo ATE250038 “Desentrañando las contribuciones de la genética del hospedero, el ambiente y el reclutamiento del microbioma a la resiliencia del tomate frente a la sequía”, iniciativa financiada por ANID que reúne al Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), al Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA – La Platina) y a la Universidad Católica del Norte (UCN), y que busca generar conocimiento científico y herramientas transferibles para una agricultura más sustentable y adaptada a los desafíos climáticos del territorio.
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