La influencia de El Niño seguirá presente en la Región de Coquimbo, ya que existirían las condiciones para nuevas precipitaciones y existe consenso respecto a que durante la primavera se registrarán temperaturas por sobre el promedio.
El Boletín Climático de CEAZA, indica que “durante el trimestre septiembre – octubre – noviembre se proyectan precipitaciones por sobre el rango normal para la época del año en todo Chile central en la medida que continúa intensificándose la actual fase El Niño, aún cuando el Anticiclón subtropical comienza su migración al sur como parte de su ciclo anual”.
“Lo anterior implica que, para la región de Coquimbo, aún podría haber nuevos eventos de precipitación a pesar del fin de la temporada lluviosa”, destaca el Boletín.
Sin embargo, cabe destacar que son menores las probabilidades de que ocurran precipitaciones durante septiembre. Desde el CEAZA explican que durante los eventos de precipitaciones de julio se conjugó la presencia de El Niño con otra oscilación climática que se denomina Madden – Julian , conjunción que no se dará de la misma manera durante el mes de septiembre.
“La Oscilación de Madden – Julian (MJO) se proyecta como inactiva durante la mayor parte de septiembre, por lo que la variabilidad intraestacional de la circulación atmosférica no influiría en la eventual llegada de nuevos sistemas frontales a la región al menos hasta mediados de septiembre”, señala el Boletín Climático de CEAZA.
Primavera más cálida
Asimismo, los modelos globales muestran un alto consenso de que la temperatura promedio del aire, tanto a lo largo de la costa como hacia el interior de la región, estaría por sobre el rango normal para la época del año durante el trimestre septiembre – octubre – noviembre, tal como ha sido la tendencia durante todo el año. Estas anomalías positivas de temperatura, al menos a lo largo de la costa de Chile, continúan respondiendo a la actual fase El Niño y el correspondiente debilitamiento del Anticiclón subtropical, aun cuando tal Anticiclón está comenzando su migración hacia el sur. Así, aun con un viento
proveniente del sur intensificado a lo largo de la costa, tal intensificación no causaría mayor
cambio a la anomalía de temperatura promedio durante el trimestre”.
En septiembre, cuando el país celebra sus tradiciones y aquello que nos conecta con nuestro territorio, la cordillera de Los Andes cubierta de nieve es un ícono de nuestro paisaje y que adquiere además un significado fundamental: es una reserva natural de agua. En un año excepcional en términos de precipitaciones, especialistas del Centro Científico CEAZA analizan cuánta agua permanece almacenada en la cordillera de la Región de Coquimbo y su comportamiento durante la temporada de deshielo.
¿Cuánta nieve tenemos este año 2026 y cuánto podría aportar a los ríos durante la temporada de deshielo? En un año excepcional en cuanto a precipitaciones, especialistas del Centro Científico CEAZA analizan la actual cantidad de nieve acumulada y explican cómo se realiza el monitoreo de este vital elemento en la cordillera de la Región de Coquimbo.
“Analizando los datos de cobertura nival que nos dan los satélites MODIS, obtenemos una mediana mensual para el mes de agosto de más de 10.000 km2, lo que si lo comparamos con la mediana histórica del mismo mes, entre los años 2002 y 2025, era de 5.000 km2. Por lo tanto, en el mes de agosto hemos superado la mediana histórica”, precisa Pamela Maldonado, especialista en Sistemas de Información Geográfica y Teledetección de CEAZA.
“Los valores son más altos que la mediana histórica. Aun así, este año la cobertura nival de agosto no es el mejor indicador para evaluar el volumen de agua que está en la nieve actualmente”, indica Cristian Orrego, coordinador del Área Meteorológica del CEAZA.
La cobertura de nieve representa sólo la superficie que está cubierta de nieve, pero no permite saber la altura o densidad de la nieve. En este contexto, el concepto de agua equivalente es clave para conocer la cantidad de agua que contiene la nieve, es decir, la reserva de agua con la que contamos en cordillera.
“La nieve está formada principalmente de agua y aire, si la derritiéramos se convertiría en una cantidad de agua, a eso se le llama agua equivalente de la nieve. Es la cantidad de agua que está contenida en la nieve. Según que tan compactada esté la nieve 1 metro de nieve , por ejemplo, podría tener 100 milímetros de agua equivalente o hasta más de 500 milímetros si estuviera muy compactada. En este momento, por ejemplo, en la estación meteorológica de Tascadero (Limarí) hay 154 cm de nieve y el agua que contiene es 466 milímetros”, precisa Orrego.
¿Cuánta agua tenemos hoy en la cordillera?
Si consideramos el concepto de agua equivalente “tenemos estimaciones que indican que deberían haber en la alta cordillera alrededor de 350 mm de agua equivalente en Elqui y Limarí y aproximadamente 200 mm en Choapa. Pero son cifras con gran incertidumbre ya que existen pocos sensores instalados en la cordillera que miden este parámetro tan importante”, detalla Orrego.
Actualmente, el Centro Científico CEAZA cuenta con 2 puntos con sensores de agua equivalente en la región: Llano de las Liebres en Elqui a 3565 m s.n.m en donde el año pasado (2025) la cantidad acumulada estuvo en torno a los 50 mm como máximo y este año fue de 365 mm. Mientras que en el Limarí se ubica la estación de Tascadero a 3427 m s.n.m) donde el año pasado el máximo fue de 80 mm y este año 366 mm, en ambos lugares el año actual es de 5 a 7 veces lo del año pasado.
El inicio del deshielo
En términos generales el deshielo comienza en agosto donde comienza a subir la isoterma 0 y a aumentar las temperaturas en forma muy notoria desde principios de septiembre. Cristian Orrego, precisa que los modelos indican que hacia finales de septiembre se va a haber convertido la mitad del agua equivalente en agua. Aunque los máximos en los ríos se encuentran normalmente en noviembre-diciembre”.
¿Cuánta agua podría aportar la nieve a los caudales? Orrego explica que ello depende de la cuenca y en donde se mida, pero que “la cantidad de agua acumulada este año es mucho más alta que la de los últimos años. En ese sentido, esperamos que los caudales estén en valores similares a los que había en el año 2016 y a lo mejor un poquito más bajo que el 2002, que fueron dos años excepcionalmente altos en términos de la cantidad de nieve que tenía la cordillera”.
“En cualquiera de los casos van a ser valores muy altos comparado a lo que hemos tenido en la última década, por lo tanto lo más probable es que se llenen todos los embalses. Quizás La Paloma no alcance, pero sí esperamos que al menos en el Elqui ambos embalses terminen completos a final de la temporada”, agrega.
En relación a los factores que podrían acelerar o retrasar el deshielo, la Dra. Rogozhina, señala que un gran número de factores influyen en la duración de la nieve durante la primavera. “Por ejemplo, la orientación de la montaña es importante, cómo se posiciona la superficie de la montaña con respecto al sol. Si la nieve se acumula en zonas sombreadas, sobrevivirá durante mucho más tiempo que si está expuesta directamente a la radiación solar. Otro factor es la acumulación de nieve por el viento, especialmente durante vientos fuertes, que puede reducir o aumentar la velocidad de deshielo. Donde se acumula una capa de nieve más gruesa debido a la acumulación de nieve por el viento, esta resistirá el deshielo durante más tiempo, a diferencia de las zonas donde la nieve es arrastrada por el viento. La pérdida de nieve por sublimación es un factor muy significativo en la región de Coquimbo. En este caso, la nieve se convierte directamente en vapor, sin pasar por el proceso de fusión y, por lo tanto, sin contribuir al caudal del río.”
Monitoreo de la nieve
El Centro Científico CEAZA cuenta con una red de estaciones meteorológicas en las 3 provincias de la región, las que miden la temperatura del aire y velocidad y dirección de viento pero en cordillera además cuenta con sensores de altura de nieve y en algunos casos más específicos, pluviómetros y sensores de agua equivalente.
Asimismo, la Dra. Irina Rogozhina, líder del área de Glaciología del CEAZA indica que lo anterior se complementa con “datos satelitales que proporcionan información sobre el área cubierta de nieve y extienden las mediciones locales de las estaciones meteorológicas y nodos a la escala regional”.
CEAZA pronostica precipitaciones en la Región de Coquimbo entre el miércoles 9 y el jueves 10 de septiembre asociadas a inestabilidad producto del paso de una vaguada en altura, concentrándose principalmente en sectores cordilleranos y precordilleranos.
En cordillera se esperan nevadas con acumulaciones totales entre 5 y 10 cm, mientras que en sectores precordilleranos podrían registrarse entre 5 y 10 mm de precipitación acumulada durante el evento.
En sectores costeros y otros sectores de los valles podrían presentarse chubascos débiles y esporádicos, con acumulaciones inferiores a 1 mm por día.
Las precipitaciones en cordillera se mantendrían de forma persistente durante ambos días y podrían extenderse hasta el viernes 11 de septiembre. En la provincia del Choapa, la mayor parte de las precipitaciones se concentraría durante la madrugada del miércoles 9. En tanto, en las provincias del Elqui y Limarí, los mayores montos se esperan durante la tarde del jueves 10, mientras que en los sectores interiores del Choapa se registrarían chubascos de menor intensidad.
El nivel de la isoterma 0 °C se ubicaría entre 2.500 y 3.000 m s. n. m., valores considerados normales para sistemas de precipitación invernales.
Las proyecciones podrían presentar cambios en su intensidad, distribución espacial y montos acumulados. Se recomienda tomar las precauciones pertinentes, especialmente en zonas cordilleranas por posibles remociones en masa y derretimiento del manto nival, y mantenerse atentos a la evolución del pronóstico en pronostico.ceazamet.cl o www.ceazamet.cl
Un nuevo estudio publicado en Scientific Reports muestra cómo la variabilidad climática y oceanográfica modula la productividad del fitoplancton en el Archipiélago de Humboldt. Los resultados son fruto de una serie de tiempo oceanográfica impulsada por el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) y desarrollada con el apoyo de la comunidad de Chañaral de Aceituno.
Comprender cómo funciona uno de los ecosistemas marinos más biodiversos de Chile requiere observar el océano durante años y bajo distintas condiciones ambientales. Esa mirada de largo plazo comienza a entregar sus primeros resultados en el Archipiélago de Humboldt.
Un nuevo estudio publicado en la revista Scientific Reports revela que la productividad de este ecosistema está fuertemente modulada por la interacción entre la surgencia costera y la variabilidad climática de gran escala. El trabajo analizó 21 campañas oceanográficas realizadas aproximadamente mes a mes entre noviembre de 2022 y diciembre de 2024, complementadas con información satelital y modelos oceanográficos.
Los resultados muestran que la biomasa fitoplanctónica, microalgas que mediante fotosíntesis alimentan a la complejidad ecológica del archipiélago, presenta una marcada variabilidad estacional y que la respuesta del ecosistema no depende solamente de la intensidad de la surgencia. Las condiciones climáticas de mayor escala, particularmente El Niño Oscilación del Sur y el Modo Meridional del Pacifico, también pueden modificar la respuesta biológica del sistema.
“La importancia de esta serie de tiempo de actualmente cuatro años es que nos permite dejar de mirar el Archipiélago como una fotografía y comenzar a entenderlo como un sistema dinámico”, explica el Dr. Víctor Aguilera, investigador de CEAZA e impulsor de esta iniciativa de monitoreo.
Un observatorio para comprender el Archipiélago
La continuidad de las observaciones está permitiendo avanzar desde estudios puntuales hacia una comprensión integrada del funcionamiento del ecosistema. Las mediciones realizadas en Chañaral de Aceituno ya han permitido estudiar la variabilidad de la surgencia, los efectos del evento El Niño 2023, la dinámica del zooplancton y su relación con la productividad, además de la conectividad de la biomasa dentro del sistema.
Por ejemplo, el Dr. Aguilera comenta que “El Niño tiene efectos oceanográficos, biológicos y biogeoquímicos en el Archipiélago de Humboldt. A través de ondas Kelvin, El Niño eleva la temperatura y desplaza las aguas sin oxígeno bajo los 100 metros de profundidad. Biológicamente, hay una disminución de la productividad primaria en relación a años La Niña o neutral, y si bien el zooplankton no muestra mayores cambios en abundancia, sí es posible observar sobre todo especies de peces poco habituales, como el bonito. Biogeoquímicamente, El Niño disminuye la severidad de la acidificación oceánica en la subsuperficie junto con casi revertir el flujo de CO2 hacia la atmósfera que permanentemente libera el archipiélago”.
En este sentido, el conjunto de observaciones comienza a constituir una plataforma de conocimiento que puede ser entendida como un Observatorio del Archipiélago de Humboldt, capaz de integrar procesos físicos y biológicos y de evaluar cómo responde este ecosistema frente a la variabilidad ambiental y climática.
“Cada campaña nos entrega una fotografía, pero cuando acumulamos fotografías durante años comenzamos a construir una película del ecosistema. Esa película nos permite identificar patrones, reconocer cambios y entender qué procesos están detrás de la productividad y biodiversidad que caracterizan al Archipiélago”, señala Aguilera.
Ciencia junto a la comunidad
El desarrollo de esta serie de tiempo ha sido posible gracias también a la colaboración de la comunidad de Chañaral de Aceituno, cuyo apoyo ha sido fundamental para mantener las campañas de monitoreo en el territorio.
Para el equipo investigador, esta colaboración representa un componente esencial del proyecto. La generación de conocimiento sobre el ecosistema ocurre en un territorio donde existen comunidades que dependen directamente del mar y que poseen, además, un conocimiento construido a partir de su propia relación histórica con este ambiente.
“Una serie de tiempo no se construye solamente con instrumentos y análisis científicos. Se construye también con continuidad, confianza y colaboración con quienes viven en el territorio”, destaca Aguilera.
La importancia de mantener este esfuerzo de observación se vuelve aún mayor frente a un escenario de creciente variabilidad climática. Contar con información obtenida de manera sostenida permitirá establecer una línea base para detectar cambios en el funcionamiento del ecosistema y comprender sus posibles consecuencias sobre la productividad, las redes tróficas y la biodiversidad del Archipiélago de Humboldt.
El estudio “Climate-modulated upwelling drives phytoplankton variability and biomass connectivity in the Humboldt Archipelago coastal system” fue publicado en Scientific Reports y constituye un nuevo resultado de la serie de tiempo oceanográfica desarrollada en el Archipiélago de Humboldt.
El Centro Científico CEAZA busca desarrollar cultivos que mantengan su rendimiento en condiciones de déficit hídrico a través de microorganismos benéficos seleccionados, en base a investigación bioinformática y genética de bacterias aisladas a partir de plantas tolerantes a la falta de agua.
La escasez hídrica, la degradación de los suelos y la necesidad de producir alimentos con menos agua son algunos de los principales desafíos que enfrenta la agricultura del norte de Chile.
El Proyecto Anillo GEM-PGPR (ATE250038), financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo – ANID, estudia cómo las variedades tradicionales de tomate, el ambiente y el microbioma que habita en sus raíces contribuyen a que estas plantas mantengan su rendimiento en condiciones de déficit hídrico.
“Comprender de qué manera los microorganismos ayudan a la planta a adaptarse a la falta de agua es una pieza clave de esta investigación y una de las herramientas más potentes para lograrlo es la secuenciación genómica de alto rendimiento”, indicó el Dr. Máximo González, investigador de CEAZA.
Por ello, CEAZA, a través del proyecto GEM-PGPR, incorporó un secuenciador Oxford Nanopore PromethION dentro de sus laboratorios. Este equipo es una plataforma de última generación que permite secuenciar el ADN completo de plantas, de comunidades bacterianas y de bacterias aisladas.
“Es una tecnología que permite secuenciar fragmentos largos de ADN, lo que facilita la reconstrucción de los genomas bacterianos con un elevado estándar de calidad. Además, nos permite hacer el proceso bioinformático de manera más rápida”, detalla la Dra. Bárbara Peña, posdoctorante del proyecto GEM-PGPR.
Gracias a esto, “permitirá caracterizar en detalle las comunidades bacterianas que las variedades tradicionales de tomate reclutan en su raíz y cómo estás cambian cuando enfrentan la falta de agua”, explica González.
El siguiente paso será identificar a las plantas tolerantes y aislar y caracterizar bacterias capaces de mejorar el desempeño de la planta bajo sequía.
En este proyecto se estudian las cepas de tomates
“Para ello se propone obtener al menos 400 aislados bacterianos, a los cuales se les secuenciará el genoma con el fin de identificar genes asociados a la promoción del crecimiento vegetal en condiciones de déficit hídrico”, agrega el investigador.
A partir de esa información, filtros bioinformáticos permitirán priorizar las cepas más promisorias y descartar aquellas con potencial patogénico, antes de someterlas a pruebas bioquímicas y ensayos en macetas, optimizando los recursos y seleccionando de manera dirigida las bacterias candidatas más promisorias para desarrollar futuros bioinsumos adaptados a la agricultura de zonas áridas.
Al mismo tiempo, la adquisición del equipo PromethION representa una capacidad instalada que trasciende al tomate y a la sequía. Al contar con secuenciación genómica de alto rendimiento en la Región de Coquimbo, CEAZA reduce la dependencia de enviar muestras fuera de la región y acorta los tiempos de análisis. La misma tecnología puede aplicarse al estudio de otros cultivos y microorganismos aislados, por ejemplo, del desierto de Atacama, muestreos ambientales, entre otros.
La adquisición se enmarca en el Proyecto Anillo ATE250038 “Desentrañando las contribuciones de la genética del hospedero, el ambiente y el reclutamiento del microbioma a la resiliencia del tomate frente a la sequía”, iniciativa financiada por ANID que reúne al Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), al Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA – La Platina) y a la Universidad Católica del Norte (UCN), y que busca generar conocimiento científico y herramientas transferibles para una agricultura más sustentable y adaptada a los desafíos climáticos del territorio.
La investigadora de COPAS Coastal y del Centro Científico CEAZA fue seleccionada por National Geographic Society para desarrollar una iniciativa que integra investigación oceanográfica y conocimiento ecológico local en torno a los cañones submarinos del Archipiélago de Humboldt.
La oceanógrafa e investigadora Susannah Buchan fue seleccionada como National Geographic Explorer 2026, un reconocimiento otorgado por la National Geographic Society a investigadores y exploradores que desarrollan proyectos orientados a comprender y proteger el planeta.
Su iniciativa, denominada Canyonlands: Ciencia y conocimiento local para la protección de los cañones submarinos de Chile, busca profundizar en el conocimiento de estos ecosistemas de la Corriente de Humboldt y aportar antecedentes para su conservación.
Para Buchan, este reconocimiento representa tanto un honor personal como una valoración del trabajo científico desarrollado durante años junto a colegas, colaboradores, estudiantes y asistentes en torno a los cañones submarinos y la oceanografía.
“Por supuesto es un honor, es un reconocimiento del valor del trabajo que he ido haciendo con mis colegas, con mis colaboradores, con mi asistente, mi estudiante, desde ya varios años en el tema de los cañones submarinos y en el área de la oceanografía en general”, señaló.
La distinción contempla además financiamiento para avanzar en las investigaciones sobre estos ambientes marinos, permitiendo ampliar una línea de trabajo que incorpora una dimensión particularmente relevante: la integración entre conocimiento científico y conocimiento ecológico local de las comunidades costeras y del pueblo Chango.
En este sentido, el proyecto contempla el trabajo conjunto con Felipe Rivera, presidente de las comunidades Changa de Chañaral de Aceituno y sociólogo de la Universidad Católica del Norte, con el objetivo de incorporar el conocimiento que las comunidades han construido sobre el Archipiélago de Humboldt y sus cañones submarinos.
“Vamos a poder realizar una integración del conocimiento ecológico local de las comunidades y de pueblos originarios changos, de su conocimiento sobre el archipiélago de Humboldt y los cañones submarinos”, explicó Buchan.
Chañaral de Aceituno, fotografía de Janina Guerrero E.
El reconocimiento de National Geographic también fortalece una línea de investigación en la que COPAS Coastal y el Centro Científico CEAZA colaboran activamente.
Buchan explicó que el financiamiento recibido a través de National Geographic Society se articula con el trabajo que desarrolla en CEAZA y, particularmente, con el proyecto financiado por el Gobierno Regional de Coquimbo (FRDP), Cañones Submarinos del Archipiélago de Humboldt (Código 40075889-0), orientado al mismo tema.
Así, el reconocimiento internacional se proyecta también como una oportunidad para fortalecer la investigación que se desarrolla en la Región de Coquimbo, integrando capacidades científicas, conocimiento territorial y participación de las comunidades.
El nombramiento de Susannah Buchan como National Geographic Explorer 2026 pone en valor una investigación desarrollada desde Chile y centrada en un territorio marino de relevancia global. Al mismo tiempo, abre una nueva etapa para avanzar en el conocimiento de los cañones submarinos del Archipiélago de Humboldt y en la construcción de estrategias que permitan reconocer su importancia ecológica y social.
El Centro Científico CEAZA participó en la Exposición Militar de Montaña y Antártica, realizada en Santiago, donde dio a conocer un sistema de nodos de telemetría desarrollado para el monitoreo de ambientes de alta montaña.
El Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) participó en Expo Montaña 2026, Exposición Militar de Montaña y Antártica, actividad organizada por el Ejército de Chile y realizada en la Escuela Militar, en Santiago. En la instancia, que reunió a representantes de las Fuerzas Armadas, instituciones públicas, empresas, centros de investigación y desarrolladores tecnológicos vinculados a los desafíos de operar en ambientes de montaña y Antártica, CEAZA presentó su desarrollo de nodos de telemetría para el monitoreo de nieve en alta montaña.
“Comprender cómo y cuánta nieve se acumula en la cordillera permite medir la salud de la masa de hielo, prever recursos hídricos y entender el impacto del cambio climático. Para la investigación científica en glaciares y nieve de alta montaña, esto presentaba un problema debido al alto costo de estaciones meteorológicas y su gran tamaño para ser desplazada en zonas glaciales”, plantea Francisco Vega, ingeniero electrónico del Área de Meteorología de CEAZA.
“Ante esta necesidad, trabajamos en el diseño de un sistema de bajo costo, transportable por una sola persona y fácil de instalar, que mide las variables esenciales como altura de nieve y temperatura, características que contribuyen a aumentar la cantidad de puntos de monitoreo junto con facilitar su instalación y operación en zonas de difícil acceso”, explica el especialista respecto a la tecnología desarrollada por CEAZA y que ha contado con el apoyo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).
En este contexto, Fernanda Cumillaf, gestora tecnológica de CEAZA, destacó el interés generado por el prototipo presentado y las oportunidades de colaboración que surgieron durante la jornada.
“Fue un excelente espacio para mostrar una tecnología que ya ha sido probada en condiciones reales de alta montaña y, al mismo tiempo, generar vínculos con potenciales usuarios y aliados para continuar avanzando en su desarrollo. La recepción fue muy positiva, especialmente por tratarse de una solución desarrollada desde una institución científica regional, que es más económica y liviana y que puede facilitar la ampliación del monitoreo en zonas de difícil acceso”.
“Estas instancias son importantes porque permiten conectar el desarrollo científico y tecnológico con potenciales usuarios y con otros actores que pueden contribuir a llevar una tecnología desde su etapa de desarrollo hacia nuevas validaciones, pilotos y eventualmente procesos de transferencia”, agrega.
Por medio de la presente, expresamos nuestra profunda preocupación respecto de los cambios introducidos en las bases del Concurso FONDECYT de Postdoctorado de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), particularmente en lo relativo a la priorización de áreas de investigación y las nuevas condiciones de elegibilidad para investigadores extranjeros.
Estas modificaciones alteran la naturaleza de un programa que históricamente ha promovido la incorporación y consolidación de investigadores jóvenes altamente calificados al sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación.
Priorización de áreas: el riesgo para la diversidad disciplinaria e impacto regional
Chile necesita tanto ciencia aplicada, orientada a resolver sus desafíos urgentes, como ciencia básica, encargada de generar el conocimiento que sostendrá los avances científicos y tecnológicos del futuro. Asimismo, requiere fortalecer las ciencias sociales y las humanidades, fundamentales para comprender la complejidad de los problemas que enfrentamos, orientar las decisiones públicas y asegurar que el desarrollo científico y tecnológico responda a las necesidades, valores y aspiraciones de la sociedad chilena.
No se trata de optar entre unas y otras, sino de fortalecerlas de manera equilibrada, articulada e interdisciplinaria.
Nos preocupa que la priorización temática propuesta reduzca significativamente las posibilidades de financiamiento para líneas de investigación en áreas como humanidades, ciencias sociales, artes y ciencias básicas (matemáticas, física teórica, entre otras).
La investigación científica no puede evaluarse exclusivamente por su utilidad inmediata o correspondencia con prioridades productivas. El desarrollo científico requiere una visión de largo plazo y un ecosistema diverso donde todas las áreas del conocimiento puedan desarrollarse de manera complementaria.
FONDECYT es el instrumento de financiamiento científico más antiguo y uno de los más exitosos en el país, en términos de productividad y desarrollo de capacidades científicas. Puede considerarse como la base de la pirámide del desarrollo de la ciencia innovación y conocimiento, al ser abierto a todas las áreas del conocimiento. Por esta razón, no debiera transformarse en un instrumento restrictivo para determinadas disciplinas o áreas de investigación. Más aún considerando que ANID y otras entidades del estado ya cuentan con instrumentos de financiamiento de ciencia, innovación y tecnología, en los que se priorizan necesidades del país (por ejemplo FONDAP, Anillos en áreas prioritarias, proyectos de Exploración, proyectos CORFO, FIA).
Desde las regiones, esta priorización tiene implicancias particulares
Universidades y centros de investigación científica en Antofagasta, La Serena, Valdivia, Puerto Montt o Punta Arenas han desarrollado capacidades en áreas que no están contempladas entre las diez prioritarias -como ciencias sociales aplicadas a territorios específicos, humanidades vinculadas a patrimonio cultural regional, o artes tradicionales- y que contribuyen al desarrollo local e identidad regional.
La definición de prioridades nacionales puede ser legítima como política pública. Sin embargo, no debiera transformarse en un mecanismo que excluya estructuralmente disciplinas o impida que proyectos de excelencia compitan en igualdad de condiciones.
Restricción a investigadores extranjeros: un freno al desarrollo de la ciencia nacional
Desde los principios de la república, Chile se ha nutrido de investigadores extranjeros para apoyar áreas del desarrollo científico carentes en nuestra realidad, siendo buenos ejemplos de esto, el trabajo de Claudio Gay, Ignacio Domeyko, Rodulfo Amando Philippi. Hoy más que nunca, la investigación contemporánea es, por naturaleza, internacional. La movilidad de investigadores y la formación de redes internacionales son fundamentales para fortalecer las capacidades científicas de cualquier país, especialmente en países como el nuestro, que enfrentan importantes desafíos ecológicos, tecnológicos y sociales, siendo unos de los instrumentos más efectivos para esto la movilidad de estudiantes y postdoctorantes.
Para las regiones, la internacionalización es aún más crítica
Universidades y centros de investigación en regiones como Coquimbo (en áreas como por ejemplo, astronomía y estudio del clima en zonas áridas), Magallanes (en áreas como por ejemplo, ciencias polares), o el norte grande (en áreas como por ejemplo, minería) han atraído investigadores extranjeros que han generado nuevas líneas de investigación, colaboraciones, publicaciones y con ello, nuevos polos de desarrollo científico. Restringir esta movilidad no sólo desincentiva la llegada y permanencia de investigadores altamente calificados, sino que también significa perder capacidades, proyectos, oportunidades de colaboración y parte del desarrollo científico que estas regiones han construido.
Igualdad de oportunidades y evaluación por mérito
Nos preocupa que las nuevas condiciones puedan generar desigualdad entre investigadores que presenten proyectos de similar calidad científica, pero que pertenecen a áreas distintas o poseen diferentes situaciones de residencia.
Un sistema competitivo de financiamiento debe garantizar reglas claras, transparentes y previsibles, donde la evaluación se concentre principalmente en la excelencia y el potencial de las propuestas. ANID ya cuenta con instrumentos específicos para áreas estratégicas; no debiera ser necesario convertir un concurso transversal como el postdoctorado FONDECYT en un mecanismo de exclusión.
Impacto en el sistema científico chileno
Las modificaciones planteadas pueden tener consecuencias que van más allá de una convocatoria específica. Sienta precedentes que podrían llegar a otros instrumentos como becas doctorales o convocatorias de FONDECYT de iniciación y regulares. Un sistema de investigación saludable requiere diversidad disciplinaria, competencia científica, renovación generacional e internacionalización.
Desde una perspectiva regional, el riesgo es que los recursos se concentren aún más en instituciones metropolitanas
Dichas instituciones, muchas veces, cuentan con mayor infraestructura, diversidad de líneas de investigación y redes consolidadas, dejando a la ciencia regional con menos posibilidades reales de competir, incluso en áreas prioritarias donde tienen capacidades instaladas.
Asimismo, estas modificaciones pueden transmitir una señal contradictoria respecto del objetivo de posicionar a Chile como un país atractivo para investigadores internacionales. La comunidad científica internacional observa las condiciones de acceso, estabilidad y apertura de los sistemas nacionales de financiamiento al momento de decidir dónde desarrollar sus carreras. Siendo un ejemplo claro de esto los Observatorios Astronómicos internacionales instalados en el norte de Chile.
La ciencia es por naturaleza crítica y basada en evidencia
Se requiere abrir un proceso de diálogo y consulta con la comunidad científica antes de consolidar modificaciones que afectan sustantivamente el acceso a uno de los principales instrumentos de formación de investigadores en Chile, junto con publicar de manera transparente los fundamentos técnicos, científicos y de política pública que sustentan estas decisiones.
Esta carta no cuestiona la necesidad de que Chile defina prioridades estratégicas. Reconocemos plenamente la importancia de contar con una política científica nacional. Nuestra preocupación radica en que dicha priorización no se transforme en una sustitución del principio de excelencia científica, ni en una barrera para la diversidad disciplinaria y la internacionalización.
Chile necesita más ciencia, más investigadores y mayor capacidad para atraer talento, no menos.
Una política científica de largo plazo debe combinar prioridades nacionales con apertura, diversidad, excelencia e internacionalización, considerando también las capacidades y necesidades de las regiones.
Atentamente, investigadores e investigadoras del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA)
El aluvión registrado recientemente en la cordillera del Himalaya afectó a comunidades y asentamientos ubicados en los valles de la zona.
La Dra. Irina Rogozhina, investigadora del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) y líder del área de Glaciología del Centro Científico CEAZA, analiza las posibles causas del evento y aborda si un fenómeno similar podría ocurrir en Chile.
Foto: EFE/EPA/NARENDRA SHRESTHA
¿Por qué se produjo este aluvión?
“La causa de este desastre es el rápido drenaje de un lago glaciar alimentado por el agua de deshielo de uno de los glaciares del Himalaya. Este lago estaba bloqueado por una mezcla de rocas y hielo (llamada morrena) que colapsó cuando un terremoto relativamente leve de magnitud 4.4 rompió esta morrena y liberó rápidamente toda el agua del lago, inundando el río abajo. Esta agua llegó a los valles abajo como un tsunami y devastó todos los pueblos y asentamientos a su paso. El drenaje del lago podría haberse combinado con un colapso parcial del frente del glaciar, lo que añadió grandes cantidades de hielo a la mezcla de agua, tierra y escombros acumulados en el descenso de los valles”.
¿Esto ha sucedido en Chile? ¿Podría suceder en el futuro?
“Sí, este tipo de desastres es muy común en los Andes, incluyendo Chile, Perú y Bolivia. Pueden ocurrir debido a la ruptura de lagos glaciares por terremotos y erupciones volcánicas, pero también por el derretimiento del hielo dentro de la morrena que mantiene el lago glaciar intacto. En muchos casos, los lagos glaciares quedan represados por el hielo y pueden liberarse debido al derretimiento del glaciar, o bien el drenaje de un lago glaciar puede ocurrir bajo el glaciar hacia el valle. El evento más reciente de drenaje de un lago glaciar se registró en la Patagonia (glaciar Colonia, que es un glaciar de salida del campo de hielo patagónico norte). Sin embargo, tenemos evidencia histórica de que tales eventos también ocurrieron en los Andes centrales. En resumen, estos desastres son comunes en áreas montañosas con muchos glaciares, y los temblores de tierra debido a terremotos y erupciones volcánicas pueden provocar la ruptura repentina de una morrena y el drenaje rápido de lagos glaciares”.
¿Este tipo de evento natural podría tener una relación con el cambio climático?
“Sí, existe una relación, aunque todavía es prematuro atribuir este evento particular directamente al cambio climático. El calentamiento provoca pérdida de masa y retroceso glaciar, favorece la formación de nuevos lagos y puede desestabilizar las laderas que antes estaban sostenidas por el hielo. Además, el calentamiento del permafrost debilita el hielo presente en las fracturas de la roca, mientras que el agua de fusión puede aumentar la presión interna y reducir la estabilidad de la ladera.
La cadena general es: calentamiento, pérdida de hielo, formación de lagos periglaciares y desestabilización de laderas, seguida de una avalancha, colapso o falla de la presa natural. En el Himalaya, la tasa de pérdida de hielo aproximadamente se duplicó entre 1975–2000 y 2000–2016, de manera consistente con el aumento regional de temperatura (Maurer et al., 2019).
El cambio climático, por tanto, funciona como un multiplicador del peligro, pero normalmente no es el desencadenante inmediato. Para afirmar qué causó este colapso específico se necesitaría estudiar la evolución del glaciar, el permafrost, la temperatura, las precipitaciones y la deformación previa de la ladera. Este tipo de atribución ya se realizó en la laguna Palcacocha, Perú, donde se demostró que el calentamiento antropogénico produjo el retroceso del glaciar y aumentó el peligro de GLOF para la ciudad de Huaraz
Debido al deshielo acelerado de los glaciares, se forman cada vez más lagos glaciares, cuyo volumen también aumenta. Por ejemplo, un estudio con datos satelitales ha demostrado que el tamaño de los lagos glaciares en el sur y centro de Chile ha aumentado constantemente desde principios del siglo XXI. Por lo tanto, existe el peligro de que un terremoto desencadena su drenaje, incluso en zonas ubicadas arriba de Santiago. En la región de Coquimbo y, en general, en el norte de Chile, los glaciares son mucho más pequeños y no suelen formar lagos glaciares lo suficientemente grandes como para provocar inundaciones tan enormes. Además, nuestros glaciares son en su mayoría glaciares rocosos, compuestos por una mezcla de roca y hielo, por lo que están menos expuestos a los efectos del cambio climático. Sin embargo, el glaciar Tapado, que CEAZA monitorea, podría darnos algunas sorpresas en el futuro, ya que forma lagos glaciares cada año y estos se drenan cada verano. Sin embargo, por el momento no son lo suficientemente grandes como para crear problemas”.
Referencias
Maurer, J. M., Schaefer, J. M., Rupper, S. y Corley, A. (2019). Acceleration of ice loss across the Himalayas over the past 40 years. Science Advances, 5, eaav7266. DOI: 10.1126/sciadv.aav7266
Stuart-Smith, R. F., Roe, G. H., Li, S. y Allen, M. R. (2021). Increased outburst flood hazard from Lake Palcacocha due to human-induced glacier retreat. Nature Geoscience, 14, 85–90. https://doi.org/10.1038/s41561-021-00686-4
La crisis hídrica continúa siendo uno de los principales desafíos para la actividad agrícola regional. En este contexto, el taller convocó a representantes del sector público y privado, productores, gremios, emprendedores, investigadores y académicos para avanzar en la conexión entre las capacidades científico-tecnológicas y las necesidades de la agricultura local.
La jornada forma parte del proceso de fortalecimiento del modelo de gestión tecnológica del Centro Científico CEAZA, orientado a conectar las capacidades científico-tecnológicas disponibles con las necesidades reales del territorio. El trabajo contempla distintas etapas, desde el levantamiento de problemas y demandas hasta su análisis, priorización y posterior articulación de soluciones.
Identificar las principales brechas, demandas y oportunidades de la agricultura de la Región de Coquimbo fue el objetivo de este taller realizado el 20 de agosto.
En la instancia, la gestora tecnológica de CEAZA, Fernanda Cumillaf, señala que se hizo un estado del arte “de los últimos 10 años de distintas iniciativas que se han realizado. Las comparamos, las clasterizamos, las organizamos nuevamente y levantamos cuatro focos de trabajo”.
Este proceso permite recoger las demandas provenientes de distintos sectores para posteriormente vincularlas con las capacidades científicas y tecnológicas de la institución.
Como parte de este trabajo, CEAZA realizó previamente entrevistas con distintos actores del sector durante marzo y abril de 2026. Estas conversaciones permitieron identificar que los problemas de la agricultura regional no se presentan de manera aislada, sino que existe una estrecha relación entre factores como la disponibilidad de agua, el clima, la economía, la tecnología y la gobernanza.
Agua, cambio climático y nuevas tecnologías entre los desafíos
La crisis hídrica continúa siendo uno de los principales desafíos para la actividad agrícola regional. A ella se suman los efectos del cambio climático y la ocurrencia de eventos extremos, que pueden alterar ciclos biológicos y aumentar la presión de plagas y enfermedades.
El levantamiento también identificó desafíos relacionados con la incertidumbre productiva y económica, los costos de producción, la transferencia tecnológica, la planificación y gestión, la competitividad y la necesidad de fortalecer la infraestructura agrícola.
“Hay una que es transversal, que es la demanda hídrica, pero hoy día también la enfocamos en lo que es agua, riego, cambio climático, trabajo de nuevas variedades, el manejo”, detalla Cumillaf.
Para Francisco Velásquez, jefe de la División de Fomento e Industria (DIFOI) del Gobierno Regional de Coquimbo, este tipo de iniciativas permite fortalecer el vínculo entre la generación de conocimiento y las necesidades concretas de los sectores productivos.
“Como Gobierno Regional estamos bien contentos de que esta área haya empezado a avanzar en el CEAZA. Era uno de los grandes desafíos que teníamos nosotros, cómo vamos un poco trabajando también con los sectores productivos y generando este escalamiento, esta transferencia también desde toda la información que se genera con la ciencia”, señala.
Desde el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), el investigador Víctor Muñoz destaca la necesidad de mantener una mirada dinámica frente a los cambios que enfrenta el sector. “Hay espacios para mejorar la agricultura, cada vez hay nuevos desafíos, nuevas tecnologías que van apareciendo, por lo tanto es súper importante estar cerca de los productores, de las oportunidades que da la ciencia para poder implementar mejoras”, afirma.
El investigador destaca además la relevancia de la fruticultura en la Región de Coquimbo y las distintas necesidades que presenta el sector, entre ellas el desarrollo de nuevas variedades, el control de plagas y enfermedades y la generación de nuevos productos y manejos agronómicos.
El propósito no fue cerrar soluciones definitivas, sino generar una base para continuar trabajando en gestión, articulación y seguimiento. De esta manera, el proceso busca avanzar desde un diagnóstico compartido hacia una hoja de ruta gestionable.
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